[Biografía resumida] La Altonata renacida

Su historia se remonta milenios atrás, antes de la destrucción del Pozo de la Eternidad.

Ateridne, quien sentía una gran pasión por la magia y el conocimiento, era una maga Altonata al servicio de la Reina Azshara. Para entonces ya era una elfa controvertida, pues defendía la idea de que cada criatura ocupa un lugar respetable e insustituible en el cosmos y que, por ende, los Altonatos debían minimizar sus diferencias con el resto de Kaldoreis. Más poder significaba más responsabilidad de cuidar a los más vulnerables.

No es de extrañar entonces que, tras la traición de Azshara, quien permitió la llegada de la Legión Ardiente a Azeroth, Ateridne se rebelara contra su reina. Su castigo fue el destierro al Vacío Abisal.

Sin saber cómo escapar, Ateridne quedó sola ante la perspectiva de una eternidad en la nada, expuesta a la corrupción y a la locura. Antes de que eso sucediera pensó en acabar con su propia vida, pero un hilo de esperanza le impedía consumar esa decisión. ¿Y si alguien la rescataba?

Con ese último rayo de luz en su espíritu se sumió en un profundo coma a la espera de que alguien la sacase de allí.

10.000 años después, Azeroth se defendía de la tercera invasión masiva de la Legión Ardiente. Alleria Brisaveloz (quien había estudiado el Vacío tras viajar durante siglos por él) en su propia campaña contra Argus el Aniquilador, conoció a L’ura, una Naaru corrompida.

Alleria escuchó los susurros del Vacío y, en lugar de resistirse o enloquecer, los aceptó y, con ello, absorbió la esencia de L’ura, convirtiéndose así en la primera Ren’dorei, una Elfa del Vacío.

Tras la derrota de Sargeras y el encarcelamiento de la Legión Ardiente, Alleria viajó a Telogrus para investigar los estudios del Magister Umbric, un Sin’dorei desterrado de Lunargenta por buscar en el Vacío una fuente de poder alterna a la Fuente del Sol.

Es entonces cuando Alleria descubrió que Umbric y sus seguidores estaban atrapados en el Vacío Abisal.

¿Cómo sucedió?

El Magister Umbric había intentado abrir un portal al Vacío con la esperanza de aprender a dominar su poder y, con ello, proteger Quel’Thalas. Pero el experimento fracasó y fue arrastrado. Allí encontró a Ateridne, aún congelada en su eterno letargo.

Tras despertarla descubrió a una elfa que hablaba una lengua antigua y muerta y que, además, había perdido la visión. Ateridne no solo estaba desorientada y ciega sino que, para más angustia, poco a poco estaba siendo consumida por el Vacío junto con el resto de elfos. ¿Cuánto tiempo? Es difícil saber, la percepción del mismo está totalmente distorsionada en aquella dimensión oscura. Lo que en Azeroth podían haber sido semanas o pocos meses, en el Vacío se sufrió como una eternidad.

Umbric, junto a Ateridne y los demás, debían encontrar la forma de escapar de allí a contrarreloj y, en el proceso, encontraron El Cubo del Vacío.

Y, en aquel momento, apareció Alleria. Ella se sumó al ritual para descifrar los secretos del Cubo, pero este ocasionó una explosión que aceleró la corrupción. Sin embargo, Alleria los protegió y, una vez aprendieron a no sucumbir a la dominación del Vacío, les enseñó a controlarlo.

En ese instante, Ateridne, antigua Altonata, se transformó junto al resto en una Ren’dorei.

Tras demostrar su dominio sobre aquel poder, los nuevos Ren’dorei ofrecieron su lealtad a la Alianza. El Rey Anduin desconfiaba, pero finalmente reconoció la sabiduría y el valor de aquellos elfos. Por ello, los Ren’dorei fueron aceptados y establecidos en la Falla de Telogrus.

Entre los elfos del Vacío se encontraba una cazadora de demonios. Su nombre era Lunae. Aquella Ren’dorei había seguido a Umbric, no porque creyera en aquello que él defendía, sino por sospechar que el Magister acabaría siendo corrompido por sus propias investigaciones. No tenía fe alguna en la magia del Vacío y, ante el menor indicio de locura en Umbric, le daría fin a su existencia.

Antes de que nada de eso tuviera lugar a suceder, Lunae quedó atrapada en el Vacío Abisal hasta que fue rescatada y, junto al resto, fue transformada en una Ren’dorei.

Para Lunae, verse a sí misma conviviendo con aquel nuevo poder, fue una muy desagradable experiencia. La cazadora de demonios odiaba todo lo asociado a las fuerzas del Vacío y culpaba de su suerte a los defensores de esta magia. Por ello desarrolló una gran inquina hacia Umbric, Alleria y a todo aquel que se relacionara de cerca con ellos como, por ejemplo, Ateridne.

La antigua Altonata, ajena a los sentimientos de Lunae, intentó orientarse a través de los siguientes dolorosos meses. Todo cuanto conocía, todos a quienes había amado, habían desaparecido y sido olvidados bajo milenios de historia. El mundo ni siquiera tenía la misma forma que recordaba. Abrumada y consumida por la angustia, una noche invocó a un demonio con el propósito de que este le diera muerte. Pero, cuando apenas podía ponerse de pie tras aquella batalla pasiva, Lunae intervino.

Mientras aquella lucha se llevaba a cabo, la cazadora de demonios detectó la energía de aquella invocación. Temiendo que alguien pudiera estar en peligro, rastreó al demonio y fue entonces cuando encontró a Ateridne malherida.

Incapaz de dejarla morir, Lunae salvó su vida.

Ateridne no reaccionó precisamente con gratitud en un principio y, teniendo en cuenta que Lunae no sentía precisamente aprecio hacia su compañera Ren’dorei, comenzaron su relación a través de una ardua discusión que, sorprendentemente, concluyó en comprensión mutua. A fin de cuentas, no hay sentimientos que unan más que la soledad y la pérdida.

Con el paso de los meses llegaron incluso a entablar una profunda amistad. Lunea le enseñó a hablar las lenguas thalassiana y común y le proporcionó unas nociones muy básicas de aquel mundo que Ateridne ya no reconocía. La maga, por su parte, le enseñó a estar en paz con los poderes del Vacío.

Poco a poco, el corazón de Ateridne fue llenándose de luz y, llegados a un punto de paz, invocó a otro demonio. Ella no solo le venció sino que le arrancó el único ojo que tenía y lo convirtió en una entidad ligada a ella. Ahora podía ver a través de aquel orbe que siempre la seguía.

Con el tiempo, la amistad entre ambas Ren’doreis se transformó en algo más y, cuando la batalla entre la Horda y la Alianza comenzó a amenazar aquella felicidad, ambas tuvieron un motivo para viajar a Ventormenta. Más aún, ahora que podía observar todo cuanto la rodeaba, Ateridne estaba ávida de conocimiento. Concretamente, le interesaba enfocar su oxidada magia hacia la brujería.

Una vez en Ventormenta, conoció a uno de los miembros del Consejo de la Cosecha Oscura, Kanrethad Crinébano, quien la acogió como aprendiz de bruja hasta que, una vez preparada, la destinó a Boralus, a diferencia de Lunae, quien fue destinada a Drustvar

El resto es historia.

Tal vez aquel mundo tuviera una segunda oportunidad para la antigua elfa ancestral.

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Te dejamos feedback en el discord del foro. Que aquí la gente es más dura.

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Okidoki, yo estoy abierta a todo tipo de feedback siempre que sea respetuoso, lo digo por si quiere dármelo alguien que no esté en Discord ^^

Espero que disfrutes mucho del personaje ^^.

Un saludo.

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Gracias ^^ La verdad es que, cuando en BFA llegué a la parte de Nazjatar, me dio el gusanillo de ver a mi pj reencontrarse con Azshara jsjs, era ese tipo de emoción justo lo que buscaba al crearle un pequeño lore

Leído completo.

Está muy bien, Ateridne. No tengo tanto conocimiento como otros sobre el Lore, pero en cuestión de narrativa, es buena. Buen uso de puntuación e historia entretenida.

Sigue escribiendo, que tienes muchísimo potencial.

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es un poco más esquemático de lo que a mí me gustaría, pero es que voy a usar esto más como parte de ficha de personaje que como relato per sé c:

Diseñar la historia del pj siempre tiene su encanto. Para mí a día de hoy es un requisito esencial para crearme un pj nuevo, así que un placer verte hacer eso. Dicho esto, como sé que has aterrizado hace poco en el juego, te voy a poner un resumen no tan resumido del lore de los altonato y un poco sobre la magia vil, para que tú misma veas cómo encaja tu historia con eso o si tienes que cambiar algo. Elección tuya.

Para empezar, el término altonato como tal lo creó la reina Azshara para referirse a la casta más superior de entre los kaldorei. Entre ellos habían muchos estudiosos de lo arcano. Aunque la reina era adorada por prácticamente todo el mundo (las principales ausencias durante su coronación fueron Cenarius, al que no le entusiasmaba la afinidad de la reina con lo arcano, y los aspectos, que probablemente ya se hacían una idea de cómo podía acabar la historia gracias a Nozdormu) no se podía decir lo mismo del resto de altonato. El reinado de Azshara duró aproximadamente 2 milenios, durante los cuales los elfos se hicieron con casi todas las tierras de los trols, cuyo imperio colapsaba sobre sí mismo por falta de disciplina interna (guerras entre tribus). Apenas hay datos hasta llegar a la Guerra de los Ancestros, pero se sabe que Azshara pactó con los trols para que le cediesen sus tierras a cambio de no ser asediados. Se construyeron muchos templos y ciudades, y la capital del imperio pasó a ser conocida como Zin-Azshari (traducido, gloria de Azshara).

Azshara siempre fue muy vanidosa, y para entrar en su corte había un requisito de belleza. Entre sus seguidores más cercanos estaba Xavius, su consejero principal, y probablemente el altonato más odiado en el imperio. Fue él el primero en contactar con Sargeras mientras los hechiceros de la reina experimentaban de forma descuidada con las aguas del Pozo de la Eternidad, con el cual Azshara se había obsesionado en su busca de poder para llevar a cabo su visión de un mundo perfecto, sin impurezas como los trols. Xavius recibió de Sargeras promesas de poder y de la mano de la reina en matrimonio (era muy codiciada, pero ella se negaba a casarse con nadie que no estuviese a su altura), y no le costó nada convencer a Azshara para pactar con la Legión Ardiente. A cambio, ella, supuestamente, se casaría con Sargeras y dominarían el cosmos juntos.

Durante la Guerra de los Ancestros, los altonato se dividieron. La mayoría apoyaron a la reina por lealtad pura y dura (hacia ella o hacia la Legión Ardiente, porque no pocos la consideraban aparte), pero hubo algunos que se rebelaron. En Suramar, Elisande descubrió que las energías de un ritual demoníaco atravesaría su ciudad, arrasándolo todo, de forma que robó el Ojo de Aman’thul para proteger a su gente tras una barrera arcana. Tras eso, crearían la Fuente de la Noche para sobrevivir, aunque a cambio mutarían hasta convertirse en nocheterna. Otros lucharon junto a los rebeldes, y otros permanecieron ajenos o casi ajenos al conflicto. Para entonces el carácter de la reina ya se había vuelto tan oscuro que tomaba medidas muy drásticas contra los que la contrariaban o traicionaban. Tyrande fue encarcelada cuando rechazó su oferta de entrar en su corte, y cuando la reina supo que el príncipe Farondis, de Azsuna, se había vuelto contra ella apoderándose de la Piedramar de Golganneth, no dudó en destruir ese artefacto, aunque la oleada mágica condenase a todos los lugareños a una eternidad como fantasmas. Xavius también tomaba sus represalias contra aquellos que caían en sus manos. A Illidan hizo que le quemasen los ojos cuando lo atraparon, y trató de convertirlo en agente de la Legión Ardiente.

Al final, la Guerra de los Ancestros acabó con la derrota de la Legión Ardiente y un cataclismo que acabó con Zin-Azshari y buena parte del imperio altonato bajo las olas. El gran continente de Kalimdor se quebró y se formaron los continentes. En cuanto a los altonato, muchos fueron convertidos en sátiros o nagas durante o justo al acabar el conflicto respectivamente. Otros quedaron marginados y sobrevivieron como pudieron, como los de Eldre’thalas (la Masacre), donde su príncipe compensó la falta de maná usando un demonio como batería para que su gente se alimentase de sus energías. Los que lucharon a favor de los rebeldes tuvieron que pasar a la clandestinidad, ya que Malfurion, probablemente por miedo a que la magia arcana atrajera de nuevo a los demonios al mundo, prohibió cualquier uso de la magia arcana bajo pena de muerte. Hubo muchas protestas, y al cabo de un tiempo, un gran número de altonato casi provocaron la destrucción de Vallefresno durante una de ellas en un despliegue imprudente de magia. En vez de ser ejecutados, se optó por desterrarlos, y en su exilio, esos altonato sufrieron abstinencia de maná, lo que empezó a mutar sus cuerpos hasta convertirlos casi en la raza que conocemos como elfos de sangre. Sin embargo, en aquel entonces adoptaron el nombre quel’dorei para referirse no a su casta esta vez, sino a ellos como raza.

Los elfos de sangre como tal aparecieron tras la destrucción de Lunargenta a manos de Arthas Menethil. Un quel’dorei, Dar’Khan Drathir, los traicionó a todos y permitió el acceso del caballero de la muerte y sus ejércitos a sus tierras. El resultado fue la muerte de 9 de cada 10 elfos, aunque podría haber sido peor aún de no ser por los esfuerzos de la General Forestal Sylvanas Brisaveloz, que murió durante el ataque y fue reanimada como alma en pena. Tras ese genocidio, la Fuente del Sol que crearon los elfos para poder sostener su adicción a la magia sin marchitarse fue destruida, y los quel’dorei empezaron a usar cristales viles como sustituto de la energía arcana, lo cual les cambió el color de los ojos a verde. Como señal de duelo, cambiaron el nombre de su raza a sin’dorei, elfos de sangre.

Los elfos del Vacío aparecieron por primera vez mucho después. Uno de los magistri de Lunargenta, Umbric, se interesó por los libros de Dar’Khan Drathir, y junto con varios elfos afines a sus ideas poco conformistas, experimentaron con las energías del Vacío, algo prohibido en Lunargenta. Fueron exiliados, pero eso no evitó que siguiesen experimentando, y el resultado fue un accidente que los atrapó hasta que llegó Alleria Brisaveloz y los rescató. Sin embargo, las energías del Vacío los habían mutado, además de otorgarles poderes nuevos. El resto es historia.

En cuanto a la magia vil, es destrucción pura, y hay muchos modos de aprenderla. Algunos usuarios suyos son magos u otro tipo de taumaturgo atraídos por la oferta de poder rápido. Los más excepcionales son los cazadores de demonios, que hasta la fecha solo incluyen miembros de dos razas (algo a punto de cambiar, parece): elfos de la noche y elfos de sangre. Ambas razas sufrieron pérdidas terribles en algún punto de su existencia. Muchos kaldorei lo perdieron todo durante la Guerra de los Ancestros, y lo mismo pasó con los sin’dorei por culpa de Arthas. Cuando Kael’thas llevó una expedición de los suyos a Terrallende, algunos pasaron a servir a Illidan. Sus rituales son brutales, e incluyen la mutilación de los ojos y un proceso por el cual consumen el alma de un demonio, que pasa a, digamos, habitar en su interior, pudiendo tomar el control si se descuidan, pero que a cambio les da poderes. Son guerreros de élite especializados en la guerra contra los demonios de cualquier tipo, y su principal objetivo ha sido y será siempre la erradicación de la Legión Ardiente. Tras la derrota de Sargeras durante la expansión de Legión, el titán caído quedó prisionero, pero siempre quedan remanentes de su ejército por ahí que podrían tratar de vengarse.

Importante un detalle. Todas las fuerzas cósmicas corrompen de un modo u otro. El uso excesivo de magia vil puede mutar al usuario hasta llegar a un proceso de vilificación total, que puede incluir rasgos demoníacos. La magia arcana es más sutil, pero no por ello menos peligrosa. Cualquier rasgo negativo se acabará viendo agigantado, y por regla general, al usuario le resultará muy fácil inflar su ego al usar el poder de los titanes. Solo hay una excepción reseñable a esta regla, que serían los pandaren, cuyo estilo de vida contrarresta esa corrupción. Los demás pueden corromperse o como mínimo convertirse en gente socialmente rara. La Luz puede derivar en fanatismo si se lleva al extremo. La muerte lleva a las ansias de burlar a la muerte, aunque ello implique abrazar la no muerte. El Vacío tiende a provocar la locura de su usuario. Incluso la vida puede corromper si se usa en exceso, buscando extenderse sin control, transformando físicamente al usuario.

Y hasta aquí el tocho de lore (aunque fijo que me dejo algo). Espero que te sirva de algo.

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ya he podido leerlo todo y jo, muchas gracias por el curro que te has pegado, me va a ayudar bastante este resumen para varias cosicas <3

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De nada. Es un lore que me tuve que empollár (blizzard plis!) bastante para la historia de este pj, y le guardo muy buenos recuerdos al rol que le hice, así que por mí un placer.