Mareas de venganza.Dos visiones del conflicto


(Hæyhæ) #3287

Saqué esos títulos con el horda (te dan los equivalentes), y se me hizo bastante más ameno que los rollazos de costa oscura y arathi, además de las invasiones… en fin el caso es que la

¿Ya empezamos? ¡Anda, vuelve al hoyo borracha! :stuck_out_tongue_closed_eyes:


#3288

No creo que provoquen diabetes severa


#3289

Un esbelto paladín salió de la casa. Era tal y como lo recordaba.
Pero ahora estaba solo a unos metros de él, y su demonio interior le gritaba con furia que lo despedazara allí mismo. Sin embargo, se contuvo. No podía explicarle al paladín que había ido allí en busca de su hermano, así que le dijo la razón por la que no podían matarse mutuamente.
-Argentsword… el paladín traidor. Unas semanas, incluso días antes, te habría despellejado sin dudarlo, pero las tornas han cambiado. Mi equipo y yo hemos descubierto algo. Azshara está despertando, o al menos eso creemos. Podría darnos problemas.- dijo el cazador de demonios con calma.- Así que sugiero que bajes esa espada y que colaboremos.- añadió.
Hême alzó al felino sin esfuerzo y lo arrojó hacia delante, haciendo que cayera contra una de las paredes de la casa. El sable cayó al suelo y respiró pesadamente. Acto seguido sacó una piedra verde de su bolsillo y se la tiró a Argentsword, que la cogió en el aire.
-Ahí tienes a tu gatito. Está vivo, no te preocupes. Y eso que tienes en la mano es un comunicador de la Legión con el que podrás contactarme. Reflexiona con tu mujer si aceptas mi propuesta, y cuando tengas una respuesta llámame.-continuó el Illidari.
Antes de que pudiera reaccionar, Hême pronunció unas palabras en demoníaco y apretando su piedra negra desapareció.


(Argentsword) #3290

¡Loada sea la luz! Que permite a una maga borracha, volver del mas allá…
Como bien te ha dicho mi amada,encargué a mi hermano que le acompañase en sus incursiones,para obtener a Darna. El “viejo” ha cumplido con creces(un tono de orgullo,acompaña al paladín cuando habla de su hermano), incluso me ha superado,añadió con una sonrisa.
En cuanto al “aburrido” paladín,como vos me llamáis señora alcohólica,ha estado trabajando para contrarrestar los deseos de su “podrida majestad”. Primero fue Varok, ahora Baine,por cierto,intuyo que los efectos de vuestra muerte,provocan que vuestra visión falle…cuando entregamos a Derek,a su hermana,yo estaba allí,y Vd también,mi "querida"borracha…
Así que el “aburrido” paladín,realiza las gestiones pertinentes,para que la disensión se extienda por la horda, así que medid vuestra verborrea, porque estamos trabajando por el mismo objetivo. Aunque vos lo hagáis desde la alianza,y yo desde la horda…
¡Aburrido! Ja…


#3291

Había llegado muy temprano a Bahía del botín. Sabía que a quién buscaba lo encontraría en la taberna, jugando a las cartas desde altas horas de la madrugada y borracho perdido…

Entró en el local… con la clara intención de realizar el trabajo y marcharse de allí. Encontró a su objetivo en una mesa al fondo de la misma, jugando a las cartas. Los colores de su cara le delataban… iba borracho y no la había visto entrar. Parecía irle bien en el juego, pues un enano se levantaba de la mesa airado por haber perdido.

Mientras el goblin reía y arrastraba hacia sí mismo el dinero de encima de la mesa… aprovechó para acercarse y sentarse.

–Eso es… más victi… jugadores. - Dijo el goblin levantando la vista hacia la nueva integrante de la timba.

En ese momento fijó su mirada en ella. Todos los colores de su cara provocados por el alcohol desaparecieron súbitamente. Chorros de sudor mezclados con alcohol comenzaron a emanar de los orificios de su piel vierde. Intentó artícular unas palabras… pero todo era en balde. La miraba, sabía quien era ella y a lo que había ido allí.

Ella le devolvía la mirada… implacable… y en silencio.

– Po… por fa… vor… le pagaré… estoy ganando todo este dinero para devolverlo… lo juro… te lo suplico por… ¿tú rezabas a Elune no?

En el preciso instante que había iniciado lo que iba a ser un movimiento rápido y letal, escuchó una voz que provenía de la barra. Con las manos aún en sus dagas, giró la cabeza hacia la barra, y vió a una persona que hacía tiempo que no había visto.

Ignoró por completo a su objetivo, saldaría cuentas con él después. Encontrarse allí a aquella persona… había despertado su interés.

Se levantó y se dirigió hacia la barra. Se acercó por detrás a la sindorei que allí se encontraba sentada y dijo:

– Me apuesto toda una noche de rondas a que te tumbo bebiendo.

La sindorei se sobresaltó y se giró con expectación. Sin embargo, aquella emoción pronto se apagó y se transformó en un gesto de decepción:

– Tú…- respondió Valeera.

A Shindael le sorprendió la cara inicial mezcla de emoción expectación. Era… extraño en alguien como Valeera.

– Uhmmm que raro… No me has puesto una daga en el cuello, como habría sido habitual en tí. Además pareces algo… decepcionada. – Afirmó con retintín Shindael. – ¿Esperabas a alguien querida?

Valeera se giró de nuevo hacia la barra, y volvió a centrar su mirada en la jarra de cerveza que estaba sujetando.

– Dudo que fuera un cliente – prosiguió Shindael, a pesar de notar que Valeera pretendía ignorarla – o peor aún, una amenaza… no… habrías estado con la guardia alta.

La rendorei se sentó entonces en el asiento libre que había junto a Valeera, levantó el brazó al camarero para pedirle una jarra de cerveza, y con el codo, propinó un suave golpe en el brazo a Valeera, mientras decía con cierto tono de burla:

– ¿Esperabas a algún amor quizás?

Valeera la fulminó con la mirada y le díjo fríamente:

– Lárgate Shindael.

– Qué maneras de tratar a una vieja amiga… muy típico de los sindorei. – Respondió Shindael.

– No eres mi amiga.- Replicó Valeera.

– Hieres mis sentimientos, querida. - Respondió con tono jocoso Shindael.

Valeera, harta de la situación, la miró con desprecio y dijo:

– Dime, ¿cómo es que una orgullosa queldorei ha acabado siendo de color azul? ¿Has jugueteado con poderes prohibidos? ¿Oyes voces que te recuerdan lo despreciable que eres?

Aquellas palabras hirieron a Shindael, aunque no lo exteriorizó. Se quitó los guantes de cuero, y admiró su manos… su piel era de un tono azulado…

– Tuve la mala fortuna de aceptar el trabajo equivocado, que me hizo estar en el sitio equivocado en el momento equivocado.

Durante unos segundos se quedó contemplando de nuevo sus manos. En ese momento, el camarero goblin se acercó y dejó de malas maneras una jarra de cerveza delante de ella. El ruido del golpe seco del metal contra la madera de la barra la sacó de aquel estado. Se volvió a colocar los guantes, cogió la jarra, y dió un largo trago, tras lo que dijo:
– Gajes del oficio. - sentenció.

“Te ha insultado. Mátala, no sabe lo poderosa que te has vuelto gracias a nuestro poder”.

Shindael se llevó una mano a la sien y disimuladamente, comenzó a masajeársela.

Valeera la contempló una última vez con una mezcla de desprecio e indiferencia. Acto seguido se levantó y le dijo:

– Adiós Shindael.

Shindael la cogió del brazo y le dijo:

– Corren rumores Valeera. Dicen que estás de capa caída… que te has vuelto una blanda… Si yo fuera tú, llevaría cuidado. Hay quien te tiene ganas…

Valeera se soltó bruscamente y dijo con agresividad:

– Que lo intenten. Además, no pienso morir sin que ciertas personas salden sus deudas… y tú estás entre ellas. - Dijo mientras la señalaba.

Tras escuchar eso, tardó unos segundos en responder, pero finalmente Shindael dijo:

– Que rencorosa eres… Espero ansiosa el día en que vengas a reclamarla… niña.

Valeera escupió al suelo y salió de la taberna.

Shindael se quedó en la barra pensativa sujetando su cerveza. Confirmó lo que sospechaba… que Valeera seguía culpándola de aquello. Esperaba que se le hubiera pasado con el tiempo… aunque quizás solo estuviera haciéndose la dura tras oir lo que los rumores decían de ella… rumores que por otro lado, parecían ser ciertos. Quizás tuviera que hacer algo al respecto.

Volvió a mirar alrededor suya. El goblin se había marchado…

“Buff…” pensó mientras resoplaba. " A ver donde se ha metido esa mierdecilla verde ahora…"


#3292

Muy bueno Ele, a ver qué nos trae la nueva pícara velfa.


#3293

Lanzó la bolsa a la mesa del intendente del IV7, el cual se sobresaltó. Este la miró con desaprobación, al tiempo que se inclinaba ligeramente sobre la mesa y abría la bolsa de cuero.

En su interior se encontraba la cabeza de un goblin. El intendente volvió a mirarla y preguntó:

–¿Pensaron que eras de la horda?

Shindael asintió levemente al tiempo que decía:

– Eso creo.

–¿Eso crees?

–Estaban todos borrachos. No había mucha iluminación en el local, no creo que distinguieran el tono de mi piel. Además mientras suplicaba me dijo que me pagaría, lo cual todo el mundo pudo escuchar.

El intentende la escuchaba con atención. Shidael prosiguió:

– Así que sí, creo que me identificaron como sicario de la horda. Aunque se escabulló, el muy inútil pidió protección a unos piratas a cambio de dinero. Le robaron y me lo entregaron, “no queremos líos con la horda, arrrr” me dijeron. Literalmente.

Satisfecho con lo que había escuchado el intendente le preguntó:

– Sabes quien era, ¿verdad?

Shindael asintió sin decir nada.

– Debemos crear la mayor desconfianza entre los proveedores de armas y suministros de la horda. Ya sea porque se traicionen entre ellos (como es este caso), bien porque saben que serán objetivo de la alianza o la horda.

Shindael no respondió, simplemente alargó el brazo en clara señal de que esperaba su pago.

El intendente comprendió perfectamente el significado, abrió un cajón de su escritorio y dejó caer una bolsa llena de dinero en la mano de la rendorei.

– Un placer como siempre trabajar contigo, Shindael.

Shindael hizo un gesto afirmativo, se giró y se disponía a salir de la habitación cuando escuchó al intendente gritarle:

– ¡Shindael! Matías quiere hablar contigo…

La pícara se paró, se volvió y le dijo mientras negaba con la cabeza:

– Dile que la respuesta sigue siendo no. No ingresaré en el IV 7. Odio a la horda y os ayudaré a combatirla, pero siempre por mi cuenta.

– Se lo haré saber de nuevo Shindael.

– Gracias. Hasta la próxima.

Shindael salió del cuartel del IV7 de Ventormenta, pesó la bolsa llena de dinero con la mano, y esgrimió una ligera sonrisa de satisfacción. Hacía una mañana preciosa en Ventormenta aquel día.

“Creo que desayunaré algo en el cerdo borracho… y después partiré hacia Boralus… necesito hablar con ella” pensaba mientras se encaminaba a la taberna localizada en el casco antiguo de la ciudad…


(Argentsword) #3294

El paladín volvió al interior de la casa,con el comunicador de la legión en la mano,y mirada pensativa…
-¿Y bien? Pregunto la sacerdotisa…
-Veras cariño,un cazador de demonios,fue el causante del altercado exterior. Nieve se sobresaltó y de ahí el barullo.
-¿Y ? Preguntó Menel,¿Que quería?
-Vino a solicitar colaboración,para la causa contra Azshara(un bufido, salió de su boca ). Ahora,dice que parece que hay movimiento naga…¡vaya descubrimiento! Desde que lo vengo avisando…
La sacerdotisa,con una sonrisa paciente miro como divagaba su paladín…
-¿Y qué “hemos” decidido? Preguntó con un poquito de sorna…
-¿Hemos? Pillado por sorpresa el paladín enrojeció,hasta que vio la sonrisa pícara de su amada…
-Cariño…nunca será hemos,sabes que podemos actuar de manera independiente como siempre,sin embargo…cualquier tipo de ayuda nos vendría bien,aunque sea tan insufrible como la del arrogante cazador de demonios…
-¿Entonces,cariño…vamos a aceptar su colaboración? Preguntó la sacerdotisa…
-Le haremos esperar un poquito,sólo para bajarle esa arrogancia que tiene…¡Illidaris! Siempre tan insufribles,como si ellos solos hubiesen salvado el mundo…


(Eilyria) #3295

:unamused::unamused::unamused:


(Menelwie) #3296

jajaja XD

Tú te salvas madrina :wink: (menos cuando te pones modo fanboy de Sylvi)


#3297

Creo que es la primera vez que estoy de acuerdo en algo con el losas y sibilino sindorei.


(Eilyria) #3298

:scream::scream::scream::scream::scream::scream: ¡¡¡¡¡¡Una muerta que habla!!!


(Eilyria) #3299

¿Tú no tenías también un hermano Illidari?


#3300

¿Arrogante yo? el cazador de demonios mira a ambos lados desconcertado Creo que te has equivocado de persona…


#3301

Hême apareció con una fluctuación en el palacio.
Sin siquiera pasarse a saludar a sus compañeros, decidió hacerle una visita a su hermano para informarle de lo sucedido. Rebuscando en su bolsa, sacó de entre sus pertenencias una piedra violácea y la hizo girar varias veces.
Con un destello el Illidari apareció en Dalaran, y acto seguido se dirigió al Alto de Krasus. Desplegó sus alas y alzó el vuelo en dirección a la Costa Abrupta.
Tras unos segundos, el elfo llegó a la rocosa y corrupta isla y se dirigió a Acherus, el Bastión de Ébano, hogar de los Caballeros de la Espada de Ébano y por tanto de su hermano. Pero las cosas no fueron como esperaba.
En cuanto holló el suelo de la necrópolis, varios caballeros de la muerte que estaban de guardia lo miraron sorprendidos y de pronto sintió cómo unas cadenas de hielo lo sujetaban firmemente al suelo. Uno de ellos, un humano, se acercó a él desenvainando su mandoble con clara intención de matarlo, pero justo cuando la enorme espada descendía, una fuerza oscura levantó al guardia del suelo y lo arrojó contra una pared.
El humano se levantó con furia y buscó con la mirada a su agresor.
-Maldito seas, ¿quién ha hecho esto? Voy a…- su voz se cortó en un gorgoteo cuando vio que todos sus compañeros se hallaban arrodillados ante una figura. Al reconocer al recién llegado, el caballero de la muerte se arrojó al suelo, casi tocándolo con la nariz.
-¿Qué decías, chico?-preguntó una voz familiar.
-Se-señor de la Muerte… por favor… perdone…-gimió el guardia.
-¿Esos balbuceos te parecen dignos de un caballero de la muerte?- se burló Kranem- Me están dando ganas de tirarte por la barandilla.
-Perdón, señor. No volverá a suceder-dijo el humano aún inclinado.
-Vuelve a tu puesto. Si esto vuelve a repetirse, me aseguraré de sustituirte.
Mientras el humano volvía a su puesto y se ponía firme, Kranem chasqueó los dedos y las cadenas heladas que aprisionaban al cazador de demonios se hicieron añicos.
-No es una buena idea venir aquí, Limether.-dijo el caballero de la muerte.
-Es urgente, Kranem. Necesito informarte de algo.-repuso Hême.
-Pues rápido. Si no te marchas pronto tendrás que quedarte para siempre.-dijo Kranem con un tono amenazante.
-He hablado con los habitantes de aquella casa. Digamos que somos… viejos conocidos. Creo que nos ayudarán.-explicó Hême- Es sólo para que lo sepas.
-Bien.-dijo Kranem.-Ahora vete o quédate para siempre.
-Está bien. Nos vemos.-se despidió el Illidari.
Sacó una piedra gris con una espiral grabada, y al girarla varias veces apareció con un destello en Orgrimmar. Entró en la taberna y se sentó, pidiendo una cerveza.
Rebuscando entre sus ropas cogió el comunicador y esperó que el paladín le contestara pronto.


(Menelwie) #3302

Menel preparaba algo de cenar. En su estado ya que no podía cuidarse como debería al menos intentaba comer mejor ante la insistencia de su amado.
Salió a darles cancha a Nieve y Darna mientras la cena terminaba de hacerse. Era partidaria de que sus sables salieran a cazar solos. El sable de Cuna estaba más que acostumbrado,lo había entrenado desde pequeño. Darna había sido un regalo de la alianza por su extensa colaboración.Estaba encantada con aquella hembra de sable de las sacerdotisas de la luna.Independientemente del castigo de Tyrande por su relación con Argent,nadie podía despojarla de lo que era,había sido una sacerdotisa de Elune durante casi diez mil años.
Así que para ella ese regalo fue una inmensa alegría y mimaba mucho a Darna,a la cual había bautizado de esa forma en honor a Darnassus.

Nieve tan caballeroso como su paladín enseñaba a Darna a cazar con paciencia,y si la presa se escapaba compartía la suya.Era un gesto sencillo,cuando acariciaba a Nieve y le daba una suave palmada en el lomo el sable sabía que tenía permiso para ir de caza.Se quedó un instante mirando como ambos sables emprendían la carrera en busca de su propia comida.

Se dio la vuelta para entrar en casa a terminar la cena y una extraña sensación en su vientre la hizo pararse en seco.Sentía como pequeñas burbujas moviéndose en su interior.Su embarazo avanzaba poco a poco pero ya estaba cerca de los cuatro meses de gestación y empezaba a resultar difícil esconder la redondez acuciante al ser dos bebés en vez de uno.

Terca como era,había vuelto a Costa oscura en numerosas ocasiones,no buscando ya a esas alturas el perdón de Tyrande. Eran su raza,y no consentiría que la horda intentara volver a arrebatarles su tierra.

Mientras servía la cena,se detuvo a pensar en la propuesta del cazador de demonios.No podía aseverar que posiblemente había sido él quien meses atrás había “decorado” su casa con sangre y le había dejado la cabeza de una de sus congéneres sobre la cama.
No lo conocía pero el dato que le había proporcionado a Argent sobre que lo consideraba un traidor y hasta hacía relativamente poco no hubiera dudado en despellejarlo y que conocía la ubicación de su hogar no le dejaban lugar a muchas dudas.
No se fiaba de él,aunque no lo había visto.Pero tuvo que admitir que tampoco lo hizo de Eyliria en su día,o de sus primas.Los cazadores de demonios no eran totalmente de su agrado pero Xhakraes le había enseñado que guardaban su humanidad dentro,al menos muchos de ellos,no podía aseverar que aquél que había invadido su hogar fuera uno de ellos o en cambio uno de los asesinos despiadados de Illidan,el cual consideraba que el fin justificaba los medios.

Era una postura que nunca había entendido en la horda,pero generalizar había conseguido que el karma,Elune y Belore o sabía el gran padre Aman´thul que misteriosa fuerza,quizás la luz,hubieran puesto a Argent en su camino y en su vida,demostrándole que no todos los miembros de la horda eran unos asesinos crueles y despiados. Destino? sonrió con dulzura,fuera cual fuera la razón no podía ser más feliz.

-Azeroth llamando a Menel-dijo el paladín susurrando en su oído.
-He vuelto a hacerlo verdad?-dijo mientras sus mejillas se tornaban más violetas.
-Como siempre amor-dijo Argent sonriendo-pero si no te abstrajeras de esa manera,no serías tú.Vas a decirme en que pensabas?
-Mmmm-contestó la kaldorei pensativa-deberíamos conocer un poco más a ese cazador de demonios,averiguar que sabe sobre Azshara y decidir si podemos fiarnos de él.Quizás deberíamos usar ese comunicador de la Legión.
-Si-dijo el paladín sindorei-pero no antes de mañana.Cena y a descansar,recuerda que llevas a los elegi…
Menel no le dejó terminar
-Lo se paladín mandón,lo se,llevo a los elegidos de Elune y Belore dentro-dijo sacándole la lengua con descaro.
-Belore…dame paciencia-dijo Argent resoplando divertido mientras depositaba un suave beso en su mejilla.


(Argentsword) #3303

Tras consultar con su amada,ambos decidieron que sería interesante conocer,que tenía planificado el cazador de demonios,con que gente contaba,y que linea de actuación pensaba seguir.
Que los nagas se estaban moviendo era ya algo muy claro. Precedían sin duda el alzamiento de Azshara, y ese enemigo,obligaba a colaborar a todo el mundo para enfrentarlo.
El paladín tenía claro,que la reina naga,sólo era una precursora de su jefe,N’zot, y que posiblemente asistirían, si no cambiaba la cosa,a un nuevo advenimiento de los dioses oscuros…
Deberían asistir a aquella reunión,y luego informar a los posibles aliados de aquella situación. No sabía cómo reaccionaría,tanto sus amigos de la horda,como sus enemigos de la alianza,definiciones ambas, usadas como algo estereotipado…
No obstante,acudirian a esa reunión.
Tomó el comunicador de la legión,y citó al cazador de demonios,en el salón juego de manos,de Dalarán…


#3304

La noche era fría y húmeda en Boralus. Alleria Brisaveloz se encontraba mirando a través de la ventana de su habitación del cuartel general de la alianza. Miraba hacia la distante luna que asomaba por el horizonte bañando con una luz tenue la superficie acuática. Mientras la admiraba… pensaba en su amado Turalyon, y le deseaba suerte en el frente de Arathi. Las noticias que llegaban eran buenas, pero aún así no había pasado tanto tiempo separado de el desde que ambos se embarcaron junto a Khadgar y unos cuantos valientes más en la loca aventura de cruzar el portal oscuro.

Suspiró melancólica, y se separó de la ventana. Se dirigió a su escritorio y comenzó a redactar un informe que debía presentar a Halford y al Rey a la luz del único candil que había encendido en la habitación. “Sería absurdo que temiera a la oscuridad”, pensó con una sonrisa mientras se ponía manos a la obra.

Tras un rato absorta en su trabajo, una suave brisa gélida acarició su cuello, lo que provocó que se le erizara el vello de su piel y le diera un escalofrío.

Se giró hacia la ventana y la vió entreabierta.

Se levantó, con suma tranquilidad, se dirigió a la ventana, y despreocupadamente la cerró. Esgrimió una sonrisa y lanzó una pregunta al aire:

–¿Sigues teniendo problemas con las voces?

Shindael salió de las sombras en las que se ocultaba, y cuando iba a responderle, unas voces fuertes retumbaron en su cabeza:

“¡POR quÉ Has VenIdo a VERLa!¡Te LO TENEMOS PrOhIbIDO!”

Shindael hizo una mueca de dolor, y se llevó la mano a la sien, sin llegar a responder a Alleria.

–Eso me temía.- Dijo Alleria sin esperar a que Shindael hablara.

–Cada vez que te llevas la mano a la sien, es una victoria para ellos Shindael. Tienes que aprender a controlar los susurros.

Tras inspirar y expirar con calma durante unos segundos, Shindael se recompuso, miró a Alleria y le dijo:

–No son susurros lo que escucho Alleria… son gritos. Muchos gritos…

Alleria cogió una silla y se la acercó a Shindael, al tiempo que realizaba un gesto pidiéndole que se sentara. Se giró y se dirigió a un pequeño armario que había en la habitación. Lo abrió y sacó una botella de vino de Dalaran. Junto a la botella había varias copas. Cogió un par, y sirivió un poco de vino.

Cogió las copas y ofreció una de ellas a Shindael, quien asintió en señal de gratitud mientras se sentaba. Alleria se sentó en la silla que había junto a su escritorio, dio un sorbo al vino, suspiró y mientras miraba a Shindael dijo:

–Normalmente, a los rendorei les ocurre al revés que a ti. Aprenden a acallar las voces antes que a controlar el poder del vacío.

Shindael torció un poco la cara, un gesto que Alleria interpretó como de verguenza.

–Sin embargo, - prosiguió - tu has dominado por completo tu forma del vacío. Esto es algo sorprendente, querida. Te he visto luchar usándola. Potencia tus ya muy diestras habilidades de lucha cuerpo a cuerpo hasta límites insospechados. Agilidad, celeridad, fuerza, reflejos… cuando me lo mostraste, quedé maravillada. El resto de rendorei dejan que esa fuerza se desboque y los supere. Sin embargo tú… parece que esa fuerza hubiera sido hecha para tí desde un principio.

Shindael se ruborizó ligeramente, lo que provocó que se apresurara en beber un largo trago de vino.

– Gracias… supongo. - acertó a decir.

–Shindael, las voces, son mentirosas y traicioneras. - prosiguió Alleria. Shindael volvió a levantar su mirada ante aquellas palabras. - Pero a pesar de lo que te digan… no son ellas quienes te dan la fuerza. Son tus propias emociones, es tu propia energía la que canaliza el poder del vacío. Aunque no nos crean cuando lo decimos… se comporta de forma similar a la luz o cualquier otra fuente de poder.

– Las voces… simplemente vienen con ese poder. Es algo que va incluido con ello. No tienes que hacerles caso. No te van a quitar algo que ya es tuyo… y que controlas a la perfección. Pero son arteras, sibilinas y tratan de tomar el control, y lo hacen porque saben lo que estás sintiendo, ya que son fruto del mismo poder generado por las sensaciones de las que te hablaba. Y cada vez que te llevas la mano a la sien… las haces más fuertes.

“¡MiENTE!¡QuIERE sePAraRTe dE NosoTRoS!¡QUieRE ARReBatartE NuesTRo PODer!¡TOdO PAra ELLA!¡MÁTaLA!”

Aquello retumbó como un kodo de guerra en su cabeza… iba a llevarse la mano a la cabeza de nuevo… pero se contuvo.

Alleria notó aquella lucha y sonrió. Se levantó, dejó la copa sobre el escritorio y se puso de cuclillas delante de Shindael. Le cogió las manos y le dijo:

– Imaginate por un momento, que te dijera que esas voces un montón de pequeños Gallywix recordándote lo mucho que te va a castigar si no haces caso y lo que el te ordena…

Shindael abrió los ojos como gesto de repugnancia. Lo había imaginado… y era horrible.

– Eso es… cada vez que te hablen, piensa en muchas cabezas de ese goblin… con sus papadas… amenazándote… ¿les harás caso querida?

Shindael negó con la cabeza enérgicamente. Alleria sonrió satisfecha, se levantó y poniéndole una mano en el hombro y dijo con un tono maternal:

– Eso es… no dejes que Gallywix te controle… que te amenaze… tú controlas esos Gallywix… y tú controlas tu poder. Nadie más.

“Sí… creo que podré hacerlo si lo planteo así…” pensó contenta Shindael. Se levantó y dejándose llevar por el momento, le dió un abrazo a Alleria.

– Gracias Alleria.

Alleria le devolvió el abrazo.

– Siempre es un placer ayudar a alguien de los míos.

Cuando se separaron, Alleria se dirigió de nuevo al armario, cogió de nuevo la botella de vino, y mientras rellenaba la copa de Shindael de nuevo, dijo:

– ¿Puedo preguntarte algo Shindael?

– ¡Claro! Lo que quieras.

Alleria se llenó la copa de vino, y se sentó de nuevo en la silla de su escritorio.

– Tu no formabas parte de los exiliados de Umbric, ni siquiera eres usuaria de la magia… tu eras una queldorei guerrera como yo… ¿cómo acabaste convirtiéndote en una rendorei?

Shindael no se esperaba aquella pregunta en aquel momento…


(Eilyria) #3305

Con la ayuda de un mago, Eilyria consiguió materializarse justo delante de la puerta del fuerte. El ambiente parecía el de un día normal, no parecía haber acontecida nada fuera de lo habitual. Se oían los gritos de la subasta, el olor a hierro fundido llegaba desde la forja y la guardia parecía la habitual. Calmadamente y sin mostrar ni un ápice de la tensión que sentía, avanzó hacia las puertas esperando que los guardias le dieran el alto. Pero no, le dejaron pasar sin ni siquiera dirigirle la mirada. Algo habitual cuando ella actuaba como ejecutora de la Jefa de Guerra, pero ya no lo era. No era más que un soldado más.

A medida que avanzaba por aquellos pasillos parecía que nada hubiese cambiado, los soldados con los que se cruzaba le seguían mostrando el mismo respeto y miedo que antaño. Todo parecía lo habitual hasta que comenzó a acercarse a la Sala del Trono. Los cortesanos que de manera habitual se encontraban junto al trono, comentaban en los pasillos con gesto contrariado y dirigiendo levemente la mirada hacia la elfa a medida que ella avanzaba. Con decisión abrió aquella enorme puerta de madera envejecida para ver una escena que no esperaba. Su prima forcejeaba intentando zafarse de los dos guardias que la sujetaban mientras gritaba:- “Detén esto antes de que muera más gente. ¡Es una locura!” - Sylvanas la miraba con superioridad sentada en el trono.

Eilyria se dirigió hacia los guardias y gritó: - ¡Soltadla! - A continuación se dirigió hacia su Jefa de Guerra y postrándose ante ella le dijo: - Os lo ruego, perdonadla. - La elfa no-muerta miró con desdén hacia la illidari y preguntó: - ¿Por qué debería hacerlo? Se ha rebelado contra mí y de pagar por ello. -

  • Lo sé. - contestó Eilyria. - Pero lo ha hecho llevada por el dolor y la tristeza, su única hermana ha muerto en Dazar’alor. No es ninguna amenaza para la Jefa de Guerra, ni para la Horda.- Sylvanas no contestó e hizo un gesto para que acercaran a la prisionera. Los guardias arrastraron a Xilandra hacia el centro de la sala.
  • Perdonadla, y os juraré lealtad - dijo Eilyria mientras inclinaba aún más la cabeza.
  • Creía que ya contaba con tu lealtad - replicó Sylvanas. Eilyria no supo que contestar y el silencio se hizo en aquella sala.
  • ¿Por qué ese empeño en proteger a esta mujer? - preguntó Sylvanas.
  • Es la única familia que me queda - respondió Eilyria. Por un instante un gesto de sorpresa se dibujó en Sylvanas. La Jefa de Guerra sabía a qué familia pertenecía Xilandra y conocía a cada uno de los miembros de la misma. Sabía que todos estaban muertos y de repente por un instante la imagen de una elfa muerta a sus órdenes y las de una niña revoltosa por las calles de Lunargenta recorrieron su mente. El gesto de Sylvanas se volvió irascible por el recuerdo de aquellos días. - Está bien - dijo ásperamente. - Mostraré piedad. La bruja se ha rebelado contra mí y no lo puedo tolerar, pero permitiré que cumpla su condena en Lunargenta. Pero a cambio, tú, illidari volverás a ponerte a mis servicios.
  • ¡No! - gritó Xilandra mientrás los guardias intentaban retenerla en el suelo. Sylvanas con otro gesto indicó a los guardias que se la llevaran mientras Eilyria sin levantar la cabeza dijo: - Os lo ruego, permitidme al menos despedirme de ella. - Sylvanas accedió.

Eilyria apartó los brazos de los guardias que aún sujetaban a su prima y se abrazó a ella: - Deber seguir viva por Xylenia. No permitas que su muerte haya sido en vano. - La illidari abrazó aún más fuerte a su prima y acercando sus labios a los oídos de su prima susurró algo inaudible para los demás. Xilandra hizo un gran esfuerzo por no mostrar sorpresa antes lo que su prima le había dicho, se levantó orgullosa y con gesto frío se dirigió hacia la Jefa de Guerra: - Espero que sepas lo que estás haciendo, por el bien de la Horda… Y por el tuyo. - Y con el mismo orgullo se colocó entre los guardias y se dirigió hacia la salida escoltada por ellos.

Eilyria se quedó a solas con Sylvanas mientras sus miradas se cruzaban. Ninguna de las dos dijo nada hasta que la Jefa de Guerra rompió el silencio: - Dirígete a Dazar’alor y ponte a las órdenes de Nathanos. - No hubo más palabras y Eilyria abandonó aquella sala.


#3306

Mientras en los calabozos de Boralus unos soldados reparten el rancho entre los presos. Se detienen junto a una celda y uno le pregunta al otro: - ¿Y quién es esta?

  • Una idiota de la Horda que se atrevió a colarse en el barco de Lady Jaina mientras volvían de Dazar’alor.

La figura de una elfa de sangre se mueve torpemente en las sombras intentando agarrar la bandeja con aquellos escasos alimentos.