Mareas de venganza.Dos visiones del conflicto


(Eilyria) #3397

Eilyria se levanta intranquila por la mañana. Los acontecimientos de ayer aún turbaban su mente. (Ver misiones de la daga Xal’alath) Tener a un Dios Antiguo en la cabeza no era lo que tenía previsto para pasar el día y aún menos liberar una entidad no menos peligrosa. Sin duda todo aquello confirmaba aquello de lo que Menelwie les había advertido. El propio N’zoth lo había reconocido, la amenaza de Azshara estaba más cerca que nunca y debían estar preparados.

Eilyria había conseguido librarse de la influencia de N’zoth (el ojo en la cabeza estropeaba su look), pero aún notaba sus tentáculos arrastrándose por su mente. Debían preparar una estrategia para lidiar no con Azshara sino también para evitar que N’zoth pudiera liberarse. Informada Talanji sabía que la Horda intentaría enmendar el error que había cometido dejando allí semejantes objetos, pero la illidari tenía otros planes y no pensaba participar de tal acción. Sus pensamientos se arremolinaban pensando en solucionar un nudo gordiano: que Sylvanas abandonara su loca carrera suicida y se decidiera a colaborar con la Alianza para derrotar a Azshara y su amo. Era consciente de lo imposible de su misión, pero no cejaría en su intento. Y si fracasaba quería estar cerca para ser ella quién le arrebatara la vida a su Jefa de Guerra.


#3398

“No oses ignorarnos. ¡Todo lo que te ha dicho esa arpía es mentira! ¡Sin nosotros no serás nada! ¡Nos debes todo tu poder!”

Por primera vez Shindael consiguió ignorar las voces… “Malditos Gallywix… callaos, necesito un momento a solas”… y no volvieron a hablar.

Se había deslizado por los oscuros callejones del puerto de boralus hacia una taberna de alguien confianza. A esas horas de la madrugada, marineros honrados deseosos de buscar un poco de entretenimiento tras un largo día de faena en el mar, se mezclaban con gente un poco más turbia…

Cuando entró en el local, un golpe de calor le dió la bienvenida. Dentro había un gran jolgorio, una animada banda tocaba en una esquina, bastante bien, en opinión de Shindael, para la más que evidente embriaguez que llevaban. El resto de parroquianos bebía y reía disfrutando de una festividad a nosequé historia del mar… cosas de Kul Tiras.

“Intentaré tomar algo tranquilamente antes de que empiece la primera pelea”. Se acercó a la barra y esperó pacientemente a que el camarero la viera.

Un humano, cercano a los cincuenta, notó que se encontraba esperando ser servida. Esgrimió una sonrisa y se acercó hacia Shindael.

– Querida, vas demasiado tapada para el calor que generan todos estos borrachuzos. Debes estar asándote con esa capucha hasta arriba. - dijo sonriéndole.

– He entrado sin ella puesta… y mira como se me ha quedado la cara y el pelo del calor y del olor - respondió Shindael entre risas al tiempo que se quitaba la capucha y descubría su cara.

El camarero se quedó boquiabierto mientras la miraba, y titubeando le dijo:

– Pero canija, ¿qué te ha pasado?

– Una larga historia Tony… - dijo mientras se pasaba la mano por su antigua melena rubia… - pero estoy bien, no te preocupes. - dijo mientras sonreía y le giñaba un ojo.

-> Te veo mucho peor a ti querido, no te queda ni un pelo que no sea una cana.

– ¡Ja! Mis precioso pelo canoso causa furor entre las damas querida. - dijo mientras se frotaba la cabeza y reía a pleno pulmón.

– Seguro que sí querido…- respondió Shindael socarronamente. Se inclinó ligeramente sobre la barra con los brazos extendidos. - Ven aquí anda, dame un abrazo viejo gañán.

EL camarero la abrazó al tiempo que reía al tiempo que gritaba.

– ¡Ven a mis brazos canija! ¿Cuanto tiempo ha pasado querida? ¿2?¿3 años?

– 2 años sí. - respondió Shindael separándose del camarero. Echó un vistazo rápido a su alrededor- Veo que te va bien en este bar.

– Siiiii, no me puedo quejar… los marineros tienen buen beber y comer. ¡Mucho mejor que la gente estirada de Ventormenta!.

– Pero se pelean más y son más grandes… - Respondió Shindael imitando a un marinero fortachón.

– Así es querida… un día me usarán de mondadientes… pero mientras tanto, al menos hasta el día de hoy, me respetan. ¡Nunca subestimes el poder de estar tras una barra elfa canija! - dijo mientras adoptaba una pose triunfal.

– Jejeje… - rió en voz bajita Shindael. - Ponme algo de beber anda. ¿Tienes algún vino bueno?-

– ¿Para una de mis elfitas favoritas? Te voy a sacar una delicatessen que me trajo un marinero de… no me quiso decir de donde. Pero es un vino de los mejores. - dijo mientras se alejaba de la barra hacia la trastienda.

Shindael esperó apoyada en la barra mientras observaba como alguien tenía que sujetar a uno e los músicos borrachos para que no se cayera de encima de la mesa. Era curioso como no podía mantenerse en pie… pero tocaba el violín con más precisión que si fuera una máquina gnómica. Justo en ese momento Tony volvió y le puso una botella delante y una copa.

– ¡Toda para tí canija! ¡Invita la casa!.

– De eso nada viejo.

– En mi bar mando yo canija. Y ni una palabra.

Shindael se encogió de hombros y mientras le sonreía, le dio las gracias. Tony respondió girando la cabeza restando importancia al gesto mientras sonreía ampliamente enseñando su extrañamente bien conservada dentadura.

– Y dime, ¿cómo le va a Val? A ella hace más tiempo que no la veo todavía.

Shindael, que estaba dándo un trago de vino en ese momento, se atragantó cuando Tony le pregunto por Valeera, provocándole una tos que hizo que escupiera el vino en la espalda de un fornido marinero que estaba junto a ella en la barra… el hombre iba tan borracho que ni se enteró del manchurron de vino que llevaba en la espalda…

Tony comenzó a darle unos golpecitos en la espalda a Shindael mientras esta tosía y se daba golpes en el pecho, tratando de pasar el mal rato del atragantamiento.

– ¡Canija, ni que te hubiera preguntado por un hordo! ¿Estás bien?

– Cof cof… sí… cof… gracias… Pues, Valeera… tuvimos un problemilla… y ahora no puede ni verme.

– ¿Pero que me estás contando? ¿Las dos canijas huérfanas de Ventormenta peleadas? ¡Si erais inserparables!

– Ya…

Tony notó que Shindael no quería hablar de aquello, así que no siguió insistiendo.

– Bueno, espero que solucionéis vuestros problemas pronto. ¡Elfas!

– Si… ¿oye tienes algún sitio tranquilo para que disfrute del vino? No quiero interrumpirte mientras trabajas… y necesito pensar un poco…

– Claro canija… ¿ves aquellas cortinas? - le dijo señalando unas cortinas sucias que había al final de la barra -. Dentro hay una mesa muy cómoda donde solemos jugar a las cartas. Ahora mismo no hay nadie. Entra y siéntete en tu casa. Cuando haya menos gente me reuno contigo.

– Gracias Tony… te veo ahora.

Cogió su vino y se dirigió al reservado… necesitaba un tiempo sola, para disfrutar del vino y para poner un poco en orden sus pensamientos…


(Argentsword) #3401

Aquella mañana,había hecho una vigilancia de los movimientos nagas…
La sorpresa fue grande,tras verse involucrado en una escaramuza,uno de ellos había dejado caer un medallón.
Intrigado,porque los símbolos parecían de época muy antigua,consultó con el experto tortoliano Kajo. Cuando hablaron,y le mostró lo encontrado,sus sospechas se vieron confirmadas,la maldita daga,aquella de la que había hablado con su amada,apenas un par de días antes…¡Se encontraba ante el!
Siguiendo las indicaciones de Kajo,la llevó a un viejo altar,donde sus sospechas se vieron confirmadas…
Un ente antiguo moraba dentro,y susurrándole en su mente,le instaba a ser liberado.
El paladín dudó,si aquel ente se liberaba…no obstante,y recordando las palabras de uno de sus mentores,decidió “conocer” al enemigo,a pesar de los riesgos,para anticiparse a sus movimientos futuros. Y en eso andaba el paladín,tratando de llegar hasta el final del asunto…


#3402

Hême apareció en el palacio goriano y se dirigió a la sala de reuniones, que encontró vacía. Enfiló el camino hacia las murallas y al fin encontró a sus compañeros. Karyesus estaba observando cómo su súcubo danzaba entre los estantes llenos de armas y armaduras, mientras Zanrek estaba sentado fumando de su pipa mientras jugueteaba con una bolsa de monedas de oro. El Illidari se acercó a sus compañeros y les comunicó las últimas noticias. Al enterarse de la alianza que había formado su compañero, el mago y el brujo hicieron un gesto de sorpresa, pero escucharon.
-Así que Nazjatar, ¿eh?-dijo Karyesus al terminar el cazador de demonios.
-¿Tenemos a unos pescados y a un pulpo molestando? Vaya.-dijo Zanrek.
-Sí. Pero pase lo que pase, no traicionaremos a Sylvanas.-dijo Hême.- Ya puede volver el mismísimo Sargeras, pero no traicionaremos a la Jefa de Guerra.
-Por supuesto. Esta guerra me está haciendo ganar aún más oro.-dijo Zanrek.
Karyesus asintió para mostrar su conformidad y volvió con su súcubo. Yavarix hizo lo propio y volvió a su pipa con parsimonia. Hême subió a las almenas y decidió visitar Suramar, ya que no iba desde… desde la muerte de Menaleth y su esposa.
Sin más tardar, cruzó el portal a la preciosa urbe shal’dorei y caminó por sus calles.
Aún recordaba a los demonios infestando esas mismas calles… parecía que una eternidad hubiese pasado desde el ataque de la Legión, por el aspecto de la ciudad. Mientras cavilaba y se maravillaba con la arquitectura de los nocheterna, topó por accidente con un obstáculo y trastabilló hacia delante. Se volvió para ver qué había pasado y descubrió a una shal’dorei, que se frotaba la cabeza con gesto dolorido mientras recogía varias botellas de vino de arco que habían caído al suelo.
-¿Estás bien?-preguntó el Illidari mientras se acercaba para verla mejor.
-Sí, no te preocupes… estaba distraída.-respondió la elfa mientras se volvía.
Al ver su rostro, Hême se quedó parado en el sitio. Era muy hermosa, sus rasgos violáceos no presentaban ningún signo de vejez y su pelo níveo caía en cascada por sus hombros. Tenía una diadema en la que había engarzada una gema celeste que hacía juego con sus ojos plateados, y llevaba un largo vestido que mezclaba el dorado, el blanco, el morado y el coral. Entre los pliegues de sus ropas había numerosos pergaminos y libros, que indicaban que era una hechicera, y tras su cabeza flotaba una suerte de corona. De su espalda pendía un bastón con la misma gama de colores. Pero lo más importante… le recordaba extrañamente a alguien.
-Mi nombre es Shivadel Frutoarcano.-se presentó la maga.- Encantada, Hême.
El Illidari se quedó patidifuso. No le sorprendió que lo conociera, pues ese apellido no era nuevo para él. Shivadel era… la hermana de Menaleth.
-Un placer conocerte al fin.-dijo Hême.- Siento lo de tu hermano.
-Sé lo que hiciste por él. Pero me gustaría ver sus cenizas.-le dijo la elfa.
-Será un placer, si me acompañas.-dijo el Illidari ofreciéndole la mano.
La shal’dorei cogió delicadamente la mano del cazador de demonios, que a su vez la asió por la cintura y alzó el vuelo. Tras unos minutos, llegaron al templo faldorei donde había caído Menaleth. Avanzaron por los tortuosos pasillos hasta llegar a la fuente en la que estaban las cenizas del hechicero.
-Vaya…-dijo Shivadel acercándose a la fuente con paso lento pero firme.
-Puedes llevártelas si quieres.-ofreció el Illidari refiriéndose a los restos.
-Gracias.-dijo la elfa mientras encerraba las cenizas en una esfera arcana.
La esfera desapareció y la maga se acercó al cazador de demonios. Sin embargo, cuando iba a hablar, un siseo rompió el silencio. Al instante la sala se llenó de faldorei. Antes de que la maga pudiera reaccionar, Hême desenvainó sus gujas y destrozó a las arañas en cuestión de segundos, dejando los restos esparcidos por el suelo.
-Menaleth murió por mi causa.-confesó el Illidari.- Yo lo envié aquí. No dejaré que mueras tú también. Se lo debo a mi amigo.
-Gracias.-susurró Shivadel acercándose aún más a él.-Pero no hace falta que cuides de mí. Soy la mejor maga que ha habido en nuestra familia desde hace siglos.
-No importa.-respondió el Illidari.- Si me necesitas, vendré en tu ayuda.
La verdad era que desde la primera vez que había visto a la elfa, y había escuchado su melodiosa voz, había sentido algo que no quería admitir. Algo que no sentía desde hace décadas. Algo que no sentía desde aquel día en que se convirtió en cazador de demonios. Por eso, cuando la shal’dorei se acercó a él aún más, no se resistió. Y allí, en aquella sala bañada por la luz de las lunas, se besaron.


(Menelwie) #3403

Ohhhh Hême tiene corazoncito


#3404

Ya tocaba, ¿no Menel? Después de tanta sangre había que cambiar un poco, que al final los únicos que os divertís sois tú y tu paladín XD


#3405

Tras unos instantes, los dos elfos se separaron ligeramente.
-Es la primera vez que alguien me dice eso en diez milenios.-dijo Shivadel en voz baja.
Los dos se quedaron allí, con las manos entrelazadas, durante varios minutos. Sin embargo, tras un rato Hême se incorporó y la miró a sus ojos plateados.
-Debo irme.-dijo el Illidari.- Está anocheciendo, mi hermano me echará en falta.
-Está bien… pero me gustaría que siguiéramos en contacto.-susurró la shal’dorei.
-Por supuesto, Shivadel. Toma esto.-dijo el elfo de sangre depositando suavemente un comunicador de la Legión en la mano de la hechicera, que lo guardó en su bolsa. Acto seguido, el cazador de demonios se volvió, dispuesto a marcharse.
-Espera.-lo detuvo Shivadel.- Quiero darte algo, para que no te olvides de mí.
La hechicera comenzó a mover sus manos hasta que unos hilos arcanos se entrelazaron para formar una flor de loto plateada entre los dedos de la maga.
-Es indestructible. Perdurará incluso si muero.-dijo Shivadel.- Es para ti.
Hême cogió la flor con delicadeza y la guardó en su faltriquera.
-Gracias. Es preciosa.-dijo el cazador de demonios.- Igual que tú.- añadió.
La elfa se ruborizó ligeramente y sonrió, moviéndose con nerviosismo.
-Qué romántico, Limether.-susurró Shivadel mientras se acercaba para despedirse.
Hême se despidió con un gesto y desplegó sus alas alzando el vuelo. Mientras volaba, pensó en lo que acababa de pasar. Hacía décadas que no sentía algo así. No desde que Shareena murió. Pensó que esto era una nueva oportunidad. Shareena había muerto a manos de un Señor del Foso, y su alma fue destruida en el Vacío Abisal. Pero Shivadel era distinta. Por lo que había podido sentir era muy poderosa, mucho más que Menaleth, y además tenía más de diez mil años de experiencia.
Tras unos minutos llegó a Dalaran, donde usó su piedra negra para volver a Draenor.
Una vez en el palacio ogro se dirigió a la sala de reuniones, y tras sentarse a la mesa rebuscó en su faltriquera y sacó la flor de loto, que relucía con luz propia. De pronto escuchó pasos a su espalda y se giró para ver a sus compañeros entrar en la sala.
-¿Cómo habéis sabido que estaba aquí?-preguntó Hême.
-Somos dos poderosos hechiceros. De aquí venía una fuerza arcana que hasta una ardilla percibiría.-respondió su hermano, dándolo por obvio.
-¿Qué es eso?-preguntó Zanrek señalando la flor de loto que reposaba en la mesa.
-Es un loto nocturno de Suramar.-respondió Karyesus fijándose de pronto.
Los dos taumaturgos se acercaron y Zanrek trató de coger la flor, pero retiró la mano enseguida al recibir una descarga de energía arcana.
-Demonios… un hechizo de protección.-dijo el goblin sacudiendo la mano.
-¿Quién te ha dado eso, Lim?-preguntó Karyesus con curiosidad.
Sin embargo, no pudo contestar, ya que Zanrek había intentado anular el hechizo de protección de la flor y había salido disparado hacia atrás violentamente.
Se levantó con cara de perplejidad, asombrado tras el golpe.
-Nunca… nadie había superado mi magia.-dijo el goblin.- ¿Quién te ha dado eso?
-Hueles a vino de arco. Y también a… ¿perfume shal’dorei?- dijo Karyesus.
-¿Qué has estado haciendo en Suramar?-preguntó Yavarix con tono burlón.
-He conocido a la hermana de Menaleth.-respondió Hême por fin.
Sus dos compañeros se miraron y acto seguido una sonrisa maliciosa apareció en el rostro del brujo, mientras el goblin trataba de no estallar en carcajadas.
-¿”Conocido”? Me parece que más que eso, ¿no?-dijo Karyesus.
-Así que el solitario cazador de demonios tiene asuntos con una nocheterna.-dijo Zanrek tras acabar de reír.- Vaya primicia, eh?
-Ya está bien. Lo que yo haga o no es asunto mío.-dijo el Illidari molesto.
-Es asunto nuestro también.-dijo Karyesus.-Si al final acabáis bien, es una nueva aliada para nuestra causa. Y bastante poderosa, según parece.
Aquello lo pilló por sorpresa. Era cierto lo que su hermano decía, pero no lo había pensado. Además, si pasaban por el altar, podría vivir una vida relativamente tranquila entre ataque y ataque.
-Bueno, está bien. He estado conociendo bien a la hermana de Mena.- dijo Hême.
-Pues a ver si nos la presentas, quiero conocer a mi futura cuñada.-le dijo Karyesus.
-Ya habrá tiempo para eso.-dijo el cazador de demonios.- Por ahora, iré a descansar.
Dicho esto, el Illidari se retiró a su alcoba tras recoger la flor de la mesa.


(Menelwie) #3406

No…si a este paso te casas tú antes que nosotros :rofl:
Y a este paso mis gemelos se apellidan Bosquensueño a secas :roll_eyes:

Está bien ver un Hême que no es un caníbal sediento de sangre para variar…Ah claro que sois hordos los dos,lo tenéis más fácil.


(Eilyria) #3407

La mañana ameneció gris y lluviosa en Dazar’alor. Eilyria se levantó temprano en contra de sus propios instintos, el tiempo que permaneció al cuidado de la casa Solcalido había hecho mella en sus costumbres. Se aseguró de que las heridas de su última misión hubieran sanado completamente antes de levantarse de la cama, afiló por enésima vez sus gujas, comprobó que en sus bolsas estuviera todo lo necesario y se enfundó nuevamente en su ya deslustrada armadura dinástica antes de abandonar sus aposentos en la zona portuaria.

La luz en las calles de la ciudad era escasa tanto por la hora como por la grisácea y humeda atmósfera del día. Se dirigió hacia la cantina más cercana mientras los escasos viandantes se enfrascaban en sus quehaceres. La illidari no podía imaginar que tan solo hace unas semanas su prima Xylenia estuvo recorriendo esa misma ciudad observando lo mismo que ella y ahora ya no estaba. La tristeza no era un sentimiento que le fuera ajeno, pero aquel dolor era demasiado incluso para ella. Acrecentado, si eso fuera posible, por el encarcelamiento de Xilandra.

Entró en la cantina más cercana, donde días atrá se había reencontrado con una vieja amistad; el alcohol. La larga abstinencia que había llevado durante su feliz estancia en Lunargenta había llegado a su fin y, aunque su resistencia a aquellos brebajes había menguado, aún era capaz de tumbar a cualquiera que osarla desafiarla.

Se sentó en la barra sobre un taburete de madera bien tallado con motivos de Zandalar e hizo un gesto al camarero que enseguida le sirvió el desayuno que solía pedir acompañado, naturalmente, de una enorme jarra de cerveza. Aún no había terminado de comer cuando su “agradable” mañana fue bruscamente interrumpida por un no-muerto con las pintas de uno de los “renovados” forestales oscuros de Nathanos.

▬ Mi comandante quiere verte - dijo con poca o más bien ninguna formalidad.
▬ Iré cuando acabe aquí - contestó Eilyria mientras mantenía la vista sobre su plato sin mirar en ningún instante al forestal.
▬ ¡Ahora! - insistió el mensajero.

Eilyria le dirigió la mirada y lentamente bebió el resto que le quedaba en la jarra. - Pagas tú. - le dijo mientras se levantaba del taburete y dejaba la jarra sobre la barra. En otras circunstancias aquel no-muerto hubiera deseado no haberse levantado de la tumba por hablarle así, pero Eilyria no estaba en situación de enfrentarse a Nathanos. No con su prima encarcelada y a merced del perro de la Jefa de Guerra.

Sin ninguna prisa, la cazadora de demonios, se dirigió hacia aquel barco que hacia las veces de centro de mando y donde se encontraba Nathanos.

▬ ¿Qué quieres de mí? - le espetó sin ningún respeto.
▬ Cuida tu lengua, illidari. - Respondió Nathanos sabedor de la situación de Eilyria.

Eilyria apenas podía contener la rabia que recorría todo su ser al estar en presencia de aquel ser despreciable, pero se mantuvo firme y no le replicó como su corazón ansiaba.

▬ Te necesito para que dirijas un destacamento sobre Boralus - continuó el emisario de la Jefa de Guerra. - La Alianza está aumentando su presión sobre nuestras avanzadilla en Kul Tiras, queremos que centre su atención en otro punto mientras nuestras tropas se recomponen y vuelven a tomar el control.
▬ ¿Me estás pidiendo que haga de señuelo? - contestó con furia Eilyria. - Eso es cosa de peones -
▬ ¿Y qué eres tú si no? - contestó Nathanos. Eilyria no pudo aguantar más y se lanzó sobre el no-muerto que ni siquiera se movió observando como el puño de la illidari se detenía a pocos centímetros de su cara. Nathanos le dio la espalda a Eilyria mientras se adentraba en el interior del barco.


#3408

Qué autocontrol, a mí me llama peón y le está picando el putrefacto trasero un mes.


(Menelwie) #3409

Menel se desesperaba,había paseado por Cuna en numerosas ocasiones,ido a Vista Eterna a tomar café “de embarazadas” y visitado a Vizzie. Y había ido al banco a comprobar lo que más temía. Xal´atath no estaba en su caja fuerte.Aquella sibilina daga había desaparecido. Increpó a los goblins que guardaban sus pertenencias,incluso los acusó de haberla robado ellos mismos.Pero le juraron por activa y pasiva que no echarían a perder un negocio tan lucrativo por un arma. Realmente no conocían el poder que aquel arma poseía.

Había vuelto a casa,Argent no había vuelto de su última incursión y aquella espera y la promesa de no ponerse en peligro estaban minando su escasa paciencia.
El tedio la estaba matando,el tedio y la sensación de que Azshara se alzaría pronto y ella estaba inactiva.Quiso gritar de impotencia.Así que decidió hacer algo aunque fuese por salir de Cuna del Invierno o acabaría odiando el lugar y su hogar.
Tras utilizar su piedra de hogar e ir a Boralus atravesó el portal a Ventormenta.Le gustaba la nueva sala de portales y se distrajo un rato memorizando la ubicación de los mismos y sus destinos.
Al salir invocó a Luna y se fue directa al distrito de los enanos.Fue a tiro fijo,al maestro tallador que había realizado con tanto mérito la pipa de Argent.Le encargó dos cunas,con los símbolos de Elune y Belore en el cabecero. Le recordó al enano que tamaño elfo bromeando.El enano le prometió hacer unas cunas que se fueran estirando con el crecimiento de sus hijos. Le intrigó la respuesta y el maestro le hizo un dibujo en un papel con una pluma.Era ciertamente interesante. No dejaban de ser unas camas individuales con una mesilla en los pies,que podría ser retirada más adelante y puesta en el suelo dejando el largo total. Le gustó la idea,pero le preocupaba como trasladar dos camas de ese tamaño a Cuna.Por un módico precio le harían la entrega en casa.

Al terminar,se entretuvo poco,usó la piedra violeta y fue a Dalaran a por los encargos que había hecho unos días antes.Tuvo que admitir que en los hilos del destino sabían bien lo que hacían.Sus togas nuevas eran fantásticas y llevaban dos pequeños cinturones con hebillas en las caderas para poder ir soltando tela según su vientre fuera creciendo. Las pequeñas togas para sus hijos eran unas obras de arte.Y en cuanto a las sábanas y mantas para las cunas gracias a Elune tenían un buen largo para la idea del enano y un buen acabado.Llevaban bordadas los símbolos de Lunargenta y Darnassus.Unas cortinas y unas alfombras terminaban el encargo.
Volvió a Cuna cargada con los paquetes y decidió recoger su pequeño estudio de alquimia,ya vería que hacer con todos los materiales,y empezar a darle a aquella estancia la apariencia de una habitación para bebés.

Al menos se distraía para olvidar el tedio de no poder unirse a Argent y el equipo del cazador de demonios,y la ausencia de su amado.
Volvió a sentir aquellas pequeñas burbujas en su vientre y sonrió mientras bajaba la vista y cantaba una nana élfica. Sus hijos no eran unos niños normales,habían curado su corte,así que estaba segura que podían sentir el sonido de su voz y aquella nana.


#3410

Uy Menel, yo lo mismo tengo que ir de compras a por cunas pronto…


(Hæyhæ) #3411

¿Te refieres en la vida real? o.O porque con la nocheterna no me ha dado a entender que haya pasado nada (aun)


#3412

No no, en la historia XD
Y aún no ha pasado nada, no, pero tiempo al tiempo…


(Hæyhæ) #3413

Ah, vale, he tenido un pequeño petardazo en el cerebro :sweat_smile:

Esperemos que esta vez te salga uno normal y no la hija de satanás :stuck_out_tongue_winking_eye:


#3414

Ya veremos, no sabemos cómo son los híbridos aún, habrá que ver los de Argent y Menel XD


(Argentsword) #3415

Argent volvió a cuna,sabedor de que su amada lo estaría pasando mal,odiaba permanecer esperando…
Cuando llegó a casa,encontró a Menel que parecía recién llegada. No pregunto porque respetaba sobre manera,la libertad de acción de su sacerdotisa. Si bien,pensó, las restricciones derivadas de su condición,no las llevaba del todo bien.
Acercándose hasta ella,le dio, un beso,y mientras la abrazaba,le dijo susurrando…
-Cariño,tenemos que hablar acerca de la daga…Y tomandola por la cintura,la acompaño hasta la mesa de trabajo.


(Menelwie) #3416

-Xal´atath no está en mi banco-dijo Menelwie resoplando-esa maldita daga…a saber a quien quiere subyugar ahora con sus susurros.
Se sentó sobre el banco de trabajo que ya estaba recogido,pensó que con el tiempo debería sacar el armario de pociones de aquella habitación,pero aún faltaban más de cuatro meses y era un armario con llave así que se dijo que no tenía prisa,en cuanto a la mesa,había pensado forrarla de gomaespuma y tela para hacer un cambiador…pañales…empezaba a dislumbrar la maternidad a marchas forzadas al no poderse ni haber detenido a considerar todo aquello en condiciones.
Y seguía sin visitar a ningún médico o druida,quizás al final debería dejar que su padre con los poderes de la naturaleza…
Uff-pensó-seguiré buscando.
Al final y como siempre…se dio cuenta de que se desviaba de la conversación.
Argent esperaba paciente que volviera de sus pensamientos.
-Estoy…estoy-dijo Menel sonriendo-que pasa con la daga amor?


(Eilyria) #3417

Esto… chicos, os recuerdo que la daga de Xal’athal ya le he usado yo en mi historia. Y ahora está en posesión de N’zoth.


(Hæyhæ) #3418

Miedo me das… y los de Menel y Argent serán normales… bueno, quizá se dediquen a soltar alguna que otra losa y se pasen medio día en la luna :thinking: