Mareas de venganza.Dos visiones del conflicto


#3419

Pues como sean la mitad de pesadas que las del padre al final van a hundir la casa de Cuna XD


(Menelwie) #3422

Es lo que tiene ser kaldorei y mujer…que pienso en 4 cosas a la vez.Y me despisto de las conversaciones. Off rol no soy así…bueno…no mucho XD

Ya…esto de hacer las misiones todos…yo como ya la ha hecho Argent y se supone que estoy modo embarazada descansando no he dicho nada de haberlas hecho yo.Al final va a terminar igual en manos de N´zoth.Tardé en quitarme el ojo ese lo que tarde en llevar a Boralus y tirar para Canto Tormenta donde Pike.si alguien se lo ha dejado ya me contareis si a la larga hace algo llevar esa monstruosidad en la frente.


#3423

Se supone que al llevarlo puedes ver diálogos y cosas ocultas, además de ver el ojo en los demás que lo hayan escogido. El Chico de la Camiseta Roja descubrió un diálogo oculto, no tengo el link ahora pero me suena haberlo leído.


#3424

Aunque el jolgorio seguía escuchándose en la sala principal de la taberna, Shindael encontró un rato de soledad. Las voces se habían acallado… por el momento, pero tendría que mantener la cabeza fría, dudaba mucho que se fueran a rendir… sabía que sería una batalla que duraría toda su vida.

Lady Alleria, esa leyenda viviente para ella, le había dicho que la conocía. Seguramente habría leido su ficha del IV7… pero tenía una idea equivocada de ella y desconocía cosas.

Shindael no era una mera asesina. En realidad trabajaba para la alianza, siempre por su cuenta eso sí. Pocos habían logrado identificarla como una agente doble de la alianza en los bajos fondos… y los que lo habían hecho ya no podían decírselo a nadie, se había encargado personalmente de ello.

Nunca le gustó el mundo traicionero y despreciable por el que debía moverse. Su amiga… Valeera, en cambio, siempre había disfrutado de aquel juego constante, donde una mala jugada puede costarte la vida. Tenía sus negocios, sus tratos, su “organización”.

Ella en cambio, jugaba por obligación. A veces, alguien tenía que hacer este tipo de trabajos para la alianza. Y una de esas personas, era ella. Alguien que debía navegar por aquellas turbias aguas de la sociedad, donde por lo general, poco importaba horda o alianza. Era la ley del más fuerte, donde no podías confiar en nadie. La alianza tenía al IV7, sí. Pero ser agente del IV7 te exponía demasiado, en su opinión. Además, no quería tener que responder ante una jerarquía… no. Ella trabajaba por y para la alianza, pero por su cuenta.

Se sirvió otra copa de vino, mientras se preguntaba como aquella adolescente que había viajado desde su lunargenta natal hasta la, por aquel entonces, ciudad en reconstrucción de Ventormenta, obligada porque la alianza había destinado allí a sus padres, había acabado moviéndose por aquellos ambientes.

“Mis padres…” pensó mientras suspiraba con melancolía. "Todavía parece que fué ayer cuando se despidieron de mi para ir al destacamento de la fortaleza de Nethergarde… Nunca regresaron. Cayeron en las tierras devastadas mientras defendían el Portal Oscuro de la horda, dando tiempo a los héroes que habían viajado a través de el para cerrarlo. Y consiguieron su objetivo.

Cuando le dieron la noticia, se encontraba junto a un chaval humano con el que había entablado amistad en los cuarteles de la alianza de Ventormenta. Allí, las familias de los soldados de la alianza esperaban con ansia la vuelta de sus padres, madres, hermanos… pero a aquel chaval y a ella, lo único que les llegó fue una carta con el pésame.

Aquel chaval, se llamaba Tony. Sus padres habían caido en la misma batalla que los suyos. Aquello reforzó aún más su amistad con Toni. Toni tenía un hermano mayor que trabajaba en una taberna. Consiguió entrar con el en el negocio… y hoy en día ahí sigue. Se ayudaron mucho mútuamente para superar una situación que SHindael temía, pero para la que nunca se estaba preparada. Ella frecuentaba la taberna de aquellos hermanos, trabajaba para ellos a cambio de dinero. Y ahí… comenzó a tener contactos. Siempre se le había dado bien el combate cuerpo a cuerpo, su madre se había encargado de enseñarla a luchar. Habían practicado con las dagas… “Cuandro crezcas un poco más, pasaremos a las espadas” le decía. Había crecido pero su madre ya no estaba allí para enseñarle… por lo que perfeccionó su maestría con las dagas, en honor a su madre.

Sus padres eran unos fervientes creyentes de la alianza. “Tenemos que aliarnos todas las razas para luchar contra la horda invasora” le repetían una y otra vez. Y aquel mensaje caló hondo en Shindael. Pero moviéndose por aquellos ambientes comenzó a encontrar a gente que conspiraba para derrocarla… o contra ella solo por beneficio propio. “No mientras yo siga viva, nadie acabará con aquello por lo que mis padres vivieron y murieron”.

Y así, una joven pícara comenzó a trabajar en la sombra para la alianza.

Levantó la copa de vino, y mientras observaba aquel líquido morado a contraluz, se volvió a acordar de Valeera. Dejó la copa en la mesa de nuevo y se llevó las manos a la cara. Aún le costaba asimilar que aquella sindorei a la que encontró sola en el puerto de Ventormenta, aquella que se había convertido en la única amiga inseparable que había tenido, la odiara tanto en este momento. “No sé si la próxima vez que me vea… intentará matarme” se dijo a sí misma . “Como mi mejor amiga ha acabado odiándome tanto… algún día tendré que explicarle… se lo tendré que contar… si no me ataca primero”.

Aquel pensamiento se vió interrumpido por alguien que cruzó las cortinas. Shindael esperaba a Tony… pero no era Tony, se trataba de una Kaldorei, de pelo violáceo recogido en una trenza que caía por la parte delantera de su esbelto y alto cuerpo. Era bastante atractiva. Iba vestida con una capucha y una capa que le cubría la mayor parte de la cara y del cuerpo. Sin embargo, al alzar el brazo para apartar la cortina, a Shindael le pareció que le faltaba un brazo. La kaldorei fijó su mirada en ella.

– ¿Eres Shindael?

“¿Cómo sabe mi nombre?” pensó mientras se tensaba y acercaba sus manos a sus dagas.

– ¿Quién lo pregunta?

La kaldorei terminó de cruzar la cortina y se situó enfrente de Shindael. Se descrubrío la cara retirando su capucha y dijo:

– Ishnu-alah, Shindael. Mi nombre es Einir, antigua miembro del ejército de las centinelas. Tony me ha dicho que estabas aquí y que debería hablar contigo…


(Menelwie) #3425

Ohh Einir…vuelven las centinelas de Eleanna.


#3426

Pero ha perdido el brazo, y ya no es centinela :disappointed_relieved:


(Eilyria) #3427

¿Solo el brazo? :thinking:


#3428

¿? ¿Qué más se supone que debería haber perdido?


#3429

Ah es cierto, no me acordaba de aquello.


(Menelwie) #3430

Ya bueno…y yo ya no soy una sacerdotisa de Elune de facto,somos quienes somos…desterradas o con un solo brazo…somos kaldoreiiiii!!!(que diría Tyrande)


(Eilyria) #3431

Yo he perdido mis ojos, mis cuernos, mi ropa… y aún sigo peleando. :sweat_smile:


#3432

Bueno, no sabemos a que se dedica ahora. Simplemente ha dicho que ya no es centinela. :smiley:


#3433

Hême recorrió los pasillos del palacio hasta llegar a la habitación en la que se había asentado, que era antiguamente una amplia armería pero ahora se había convertido en una habitación corriente, con escritorio y una cómoda cama. Por el camino iba observando su flor, admirando la perfección de la planta. Era ciertamente bella.
Llegó a la puerta de su alcoba, que estaba decorada con motivos viles, y giró el pomo para entrar en su habitación. Allí encontró algo totalmente inesperado.
Sobre su escritorio había una botella de vino de arco, acompañada de dos finas y elegantes copas que descansaban sobre la mesa. Pero eso no era lo más sorprendente, ya que Shivadel estaba sentada en la cama, ataviada con un vestido blanco, largo y vaporoso que resaltaba el color de sus ojos, con las piernas cruzadas y una copa de vino de arco en la mano. La shal’dorei le hizo un gesto a modo de saludo al tiempo que bebía un sorbo de su copa de vino.
-¿Cómo has encontrado este lugar?-preguntó el Illidari sorprendido.
-Bueno… no ha sido difícil. Al fin y al cabo soy una archimaga.- respondió ella.
-¿Y qué te trae por aquí?-preguntó el cazador de demonios acercándose.
-He pensado que… podríamos divertirnos.-dijo la hechicera guiñándole un ojo.
-Vaya, sí que vas rápido… A este ritmo nos casamos en una semana.- dijo Hême.
-He estado diez milenios encerrada en una cúpula…-dijo Shivadel.
-Bueno, si es así… Juguemos un poco.-dijo el Illidari sentándose a su lado.
La nocheterna se acercó a él, cada vez más, ofreciéndole una copa de vino.
-Lo he preparado yo misma… ¿Quieres?-preguntó la hechicera.
-Por supuesto.-dijo Hême al tiempo que bebía el líquido violáceo.- Es delicioso.
Shivadel cogió suavemente la copa de la mano del Illidari y la depositó en la mesa, al lado de la suya. Acto seguido se incorporó y se colocó delante del sin’dorei.
-¿Quieres que te enseñe mis tatuajes arcanos?- preguntó la shal’dorei.
-Claro que sí.-respondió el elfo de sangre dejando sus gujas en el suelo.
La hechicera dejó caer su vestido revelando unos elaborados dibujos que recorrían todo su cuerpo, con runas y formas geométricas. Los tatuajes relucían con un brillo plateado, pues reflejaban la luz de las lunas que bañaba la habitación.
-¿Sabes? Nadie los ha visto en diez mil años.-dijo Shivadel en voz baja.
-Me alegra ser el primero.-dijo Hême mientras cogía su mano y la atraía hacia la cama.
Sin embargo, una voz aguda los interrumpió. Al instante el cazador de demonios se giró y descubrió a su emisor. Zanrek y Karyesus estaban escondidos en una esquina, ocultos con un hechizo de invisibilidad. Por su posición dedujo que Karyesus había pisado al goblin accidentalmente y de ahí el chillido. Se había descuidado mucho y no se había percatado de la presencia de sus compañeros.
-¿Se puede saber qué demonios hacéis, par de enfermos?- preguntó el Illidari.
El hechizo de invisibilidad se deshizo y Zanrek soltó una risilla nerviosa.
-Escuchamos voces… y nos entró la curiosidad.-respondió Karyesus.
-Salid de aquí antes de que yo os haga salir.-amenazó Hême cogiendo sus gujas.
-Tranquilo, tranquilo, te dejamos con… tu señora.-dijo Zanrek mientras salía por la puerta, seguido de Karyesus, que los miraba alternativamente a ambos.
Cuando la puerta se cerró, y los pasos dejaron de escucharse, los dos elfos terminaron lo que habían empezado. Al amanecer del día siguiente, la elfa se levantó y volvió a ponerse el vestido. Conjuró un portal y se giró hacia él para despedirse.
-Cuando las cosas se calmen, podríamos vivir en Suramar.-propuso Shivadel.
-¿Tienes una casa allí?-preguntó Hême colgando sus gujas en la pared.
-Por supuesto. Y es bastante grande, al fin y al cabo mi familia es de la nobleza.
-Perfecto entonces.-dijo el cazador de demonios despidiéndose con un beso.
La shal’dorei cruzó el portal y desapareció dejando un aroma a vino de arco.
Hême se percató de que la botella y las copas estaban aún sobre la mesa. Se acercó a mirarlas y observó que en las copas había grabado un símbolo, un árbol parecido al Arcan’dor rodeado de un círculo arcano. Supuso que debía ser el escudo de la familia Frutoarcano, y por el brillo que emitía el grabado debían estar encantadas.
“Ya se los llevaré cuando tenga tiempo” pensó Hême. Tenía que atender unos asuntos, por lo que sacó su piedra violácea y la giró varias veces para ir a Dalaran.


(Argentsword) #3434

Argent como siempre,se había despertado al alba. Le gustaban aquellos momentos de tranquilidad,Menel dormía todavía,y como siempre había puesto el café de embarazada,como ella solia denominarlo al fuego.
Salió por la puerta,donde Nieve,junto a Darna,montaban guardia.
Belore ascendía por el firmamento,y el silencio del páramo nevado era tranquilizador. Repentinamente,aquel silencio fue roto por un petardeo,que reconocería a Km de distancia. Una mecaharley asomó por el camino,los sables levantaron las orejas en actitud alerta…
El paladín hizo visera con la mano para escudriñar en la distancia,y poco a poco,su gesto de alerta se relajó,dejando paso a una sonrisa radiante.
Conduciendo la moto estaba su hermano,y en el sidecar,pudo observar una trenza de color verde,que destacaba poderosamente sobre el blanco del entorno. Haciendo una seña,para que los sables permaneciesen tranquilos,se volvió hacia el interior,donde Menel,alertada por el ruido y el aroma de café,estaba despertándose. El paladín se acercó,y le dio un beso junto con los buenos días,para a continuación decirle dulcemente…
-Cariño,vístete,que tenemos visita.


(Eilyria) #3435

Eilyria desembarcó en Kul Tiras junto a sus tropas, un buen número de orcos y trolls y no precisamente los más inteligentes. El plan era sencillo, atacar de frente a las tropas de la Alianza que asediaban Fuerte Colmillo para dividirlas en dos frentes. Era un suicidio y Eilyria lo sabía. Por supuesto, no tenía intención de morir allí, así que ideó una nueva estrategia. En los alrededores de Fuerte Colmillo había varias granjas y algún que otro núcleo urbano que concentraba a algunos ciudadanos. Eilyria seleccionó uno cuyo entorno beneficiaba a su estrategia y ordenó a un pequeño grupo de sus hombres tomar esa aldea, mientras el grueso de su compañía permanecía a la espera.

Los orcos no tardaron demasiado, si algo ha demostrado la historia es que a los orcos se les da bien infundir el pánico entre los humanos. Como estaba planeado algunos aldeanos lograron escapar para dar la alerta a las tropas más cercanas; aquellos que asediaban Fuerte Colmillo. Eilyria y los suyos trabajaron con premura, sabían que los soldados no tardarían en llegar y les tenían que preparar una calurosa bienvenida. A la Alianza no les llevó más de una hora organizar un pequeño destacamento para recuperar la aldea. Los soldados empezaron a rodear la aldea, era evidente que la Alianza tenía prisas por concluir esta escaramuza. Pero a pesar de ello, el que comandaba las tropas sospechaba algún tipo de emboscada o trampa. Los orcos habían dejado varios cadáveres bien visibles, pero era evidente que no estaban todos los aldeanos. Con la suficiente precaución los soldados se adentraron en el poblado examinando una por una todas las casas.

-Encontradlos de una vez, según los aldeanos no son más que una decena. - gritó el comandante - Acabemos con esto, tenemos que regresar ya - Pronto los primeros signos de lucha comenzaron a escucharse, habían encontrado a los orcos junto con los aldeanos en un cobertizo que usaban a modo de ayuntamiento en las juntas locales, lo suficientemente grande para albergar a la mayoría de aldeanos. El comandante ordenó cargar a todas sus tropas, pero en su impaciencia había caído en la trampa. En el ataque a la aldea solo participaron unos pocos de sus hombres, el grueso de su compañía había permanecido oculta hasta ese momento. Los soldados de la Alianza se vieron rodeados por las fuerzas de la Horda, que si bien no les superaban en número, gozaban de un mejor posicionamiento. Eilyria, atacó llevándose consigo la vida de los oficiales mientras sus hombres arrasaban con los soldados. De repente su guja golpeó con otra guja sostenida por una illidari kal’dorei.

Ambas lucharon hasta que Eilyria dijo: -Ya vale, Harawen- Pero la illidari no se detuvo. - Somos enemigas, ¿recuerdas? - le contestó. Eilyria torció el gesto y Harawen retrocedió levemente. Ambas illidari miraron hacia una zona y fingieron seguir luchando hasta llegar a un punto lejos de ojos indiscretos.

-¿Qué quieres ahora?- preguntó Harawen mientras enfundaba sus gujas.
-Azshara - contestó secamente Eilyria.
-¿Otra vez esa bruja?- replicó la kal’dorei. - Ya acabamos con ese culto de fanático, pasaran años hasta que volvamos a saber algo más de ella. Como siempre. Siempre hay susurros, indicios… Pero nunca pasa nada más.
-Esta vez es diferente- Harawen cambió el gesto ante las palabras de su antigua camarada.
-N’zoth ha hecho acto de presencia- continuó Eilyria. -Intentó controlarme…- La guja de Harawen apuntaba a su cuello antes de que pudiera terminar la frase. - Tranquilízate, no estoy bajo su influjo.
-Demuéstralo- dijo Harawen. Eilyria mantuvo la mirada hasta que la kal’dorei bajó la guja. -¿Qué quieres de mí?-
-Esta guerra debilitará a ambos bandos y debemos estar preparados para su llegada. En estos momentos, detener la guerra es una utopía, por eso debemos reunir aliados. Menelwie está trabajando en ello- le comunicó Eilyria.
-¿Esa sacerdotisa?- preguntó intrigada Harawen. -¿Sabes que la expulsaron de su orden? Es una vergüenza para mi raza-
-Tampoco es que su novio sea un orgullo para la mía. Si supieras lo que van contando de él por los mentideros de Lunargenta- Ambas illidari comenzaron a reír. Eilyria retomó el gesto serio -¿Puedes buscar algún aliado más?-
-Los illidari aún no somos muy bien recibidos en la Alianza, para ellos todo el que no sea “luminoso” es un estorbo. Quizás pueda convencer a algunos de los nuestros.
-Bastará con eso- dijo Eilyria. -Será mejor que regresemos antes de que termine la batalla- Harawen asintió.
-¿Qué piensas hacer con tu prima?- Le preguntó a la sin’dorei.
-¿Mi prima?
-La maga esa- contestó Harawen. Eilyria la miró extrañada, -aún no han recuperado su cádaver- contestó.
-¿Su cádaver?
-Murió en Dazar’alor.
-No está muerta- dijo Harawen. Eilyria sobresaltada agarró a su amiga de los brazos -¡¿Qué has dicho?!-
-No está muerta, está prisionera en Boralus. Al parecer se coló en el barco de Jaina cuando huían y la capturaron- Eilyria soltó a la kal’dorei impactada por la noticia. Dirigió su mirada hacia su compañera, que reaccionó negando. -No, esta vez no pienso ayudarte. Una cosa es colarte en la ciudad y otra muy distinta ayudarte a liberar a un prisionero. Además, han reforzado la vigilancia desde tu última visita-
-No te preocupes, tengo a otra persona en mente para que me ayude. Pero no será fácil de convencer.
Harawen la miró extrañada. -Regresemos ya- dijo Eilyria.

Eilyria regresó junto a sus hombres, la batalla se había decantado en favor de la Horda. Los soldados de la Alianza yacían muertos mientras en Fuerte Colmillo la Horda había conseguido rechazar el ataque. Hoy la victoria es de la Horda.


(Menelwie) #3436

Menel lo miró interrogante,pero por la amplia sonrisa de Argent supo que su familia política venía de visita.No preguntó quién,no tenía tiempo.
Entró a vestirse con rapidez.Estrenando una de sus nuevas togas,era de terciopelo color plata con ribetes de hilo azul índigo del mismo color de su pelo.Era una variación de la toga aurora,con los cinturones a los lados y los intrincados dibujos en color azul.
Se peinó la larga melena con rapidez al escuchar a Argent saludando a los suyos y se lavó para intentar quitarse la cara de dormida.Le hubiese gustado tener unos minutos más para arreglarse pero no quería hacer esperar a las visitas.
Salió y cogió el café en la cocina,dándole un buen trago,y se dirigió al salón.
La escena que se encontró la hizo sonreír.Argent y Soul bromeaban poniéndose en guardia como los paladines protección que eran mientras Night los miraba sacudiendo la cabeza.
-Buenos días-dijo con una sonrisa
Los tres se giraron hacía ella.Soul sin mediar palabra cruzó la distancia que los separaba y le dio un abrazo de oso mientras decía:
-Cuñada que bien te veo!!!
-Soul no seas exagerado-dijo Argent-la has visto hace apenas unos días en Boralus.
-Celoso hermanito?-dijo el viejo paladín.
-Ya estáis otra vez?-dijo Night resoplando-Hola Menel-continuó mientras apartaba a Soul de un empujón y le daba un suave abrazo a la sacerdotisa.
-Night…cuanto tiempo…no te veía desde…
-Desde que te busqué para luchar contra Lionheart.
-Si y menuda has liado-dijo sonriendo la sacerdotisa mirando hacía Argent.
-Esa era la idea-dijo la druida kaldorei guiñándole un ojo.
-Cómo?-exclamaron a la vez Argent y Menel.
-Queridos os conozco a los dos-dijo Night -los mismos gustos,la misma bondad,la misma dulzura…estabais hechos el uno para el otro,sólo había que encontrar la manera de que os conocierais y la rebelión de Lionheart fue la excusa perfecta.
-Y luego soy yo la que se lleva la fama de juntar parejas-dijo Menel.
-Amor-dijo Argent-sabes porque han venido verdad?
-Me lo imagino-dijo Menel mirando a la druida fijamente.
-Yo es que quería veros-dijo Soul-y ver a que páramo helado has conseguido apartar a este de Lunargenta.Y de paso escoltaba a Night.
Necesito examinarla-dijo Night-porque no vais a tomaros algo a Vista Eterna?
-Nos estás echando?-preguntó Argent levantando una ceja.
-Si,no es evidente?-contestó la druida con sorna.
-Esta bien,esta bien…dijeron los paladines
-Te invito a una cerveza hermano-dijo Argent viendo que era imposible rechistar.

Se despidió con un beso de Menel y ambos salieron por la puerta.

-Bien,veamos como van esos gemelos-dijo Night girándose hacia Menel.
Se dirigieron a la habitación,Menel había hecho la cama antes de vestirse así que se tumbó,se subió la toga hasta el ombligo y se dejó examinar.
Con un hechizo que desprendía una suave luz de color verde las manos de Night brillaban y las posó sobre su vientre cerrando los ojos para concentrarse.
Segundos después soltó una exclamación de sorpresa.
-Qué pasa?-dijo Menel incorporándose.
-Nada querida,los gemelos están bien pero…
-Pero?-preguntó Menel asustada.
-Si bien no he visto muchos gemelos en mi larga vida,y los tuyos son y serán muy fuertes… son un poco pequeños en desarrollo para el tiempo de embarazo que tienes.Estás descansando y comiendo bien?
La sacerdotisa palideció.
-Me lo imaginaba-dijo la druida al ver su cara-Menel TIENES que descansar-dijo Night haciendo énfasis en la palabra.
-Pero…Azshara…N´zoth…
-Pueden esperar,lo primero eres tú y tus hijos.
-No puedo…
-No es una sugerencia querida,es una orden.O descansas o puedes perderlos.

Se le llenaron los ojos de lágrimas.
-Que estoy haciendo Night?Que está haciendo Elune conmigo?
-Los designios de la diosa con inescrutables ya lo sabes-contestó la druida-solo se que o descansas una temporada o…
-Lo haré,lo prometo-dijo Menel con tristeza.


#3437

Has visto Menel? Si ya te dije yo que con tanto esfuerzo y magia oscura los ibas a perder…


#3438

Shindael se encontraba sentada al borde de un tejado de un edificio del mercado de los vientos alisios, en Boralus. Sus piernas colgaban del mismo, mientras jugueteaba con ellas realizando un rítmico movimiento hacia adelante y hacia atrás, al tiempo que leía un documento que tenía en sus manos.

– Mmmm, a este documento le falta información, estoy convencida.- Dijo mientras negaba con la cabeza.

Se trataba de un documento que le había solicitado a su contacto del IV7 con toda la información sobre aquella antigua centinela.

“Einir bosquelúgubre. Antigua exploradora del ejército de las centinelas, muy diestra con el arco. Experta en rastreos e investigaciones.
Perdió un brazo en una escaramuza reciente contra los nagas en Azshuna, tras lo que dejó el ejército de las centinelas. Antiguo mando conocido: Capitana Eleanna Arroyoplateado, ex-altonato, caída en combate en la misma escaramuza. Ocupación actual, desconocida.”

Shindael sabía que los kaldorei no ofrecían información sobre sus tropas, eran muy recelosos con la privacidad de su ejército, a pesar de que una gran parte de miembros del IV7 formaban parte de su pueblo, ellos mismos se encargaban de documentar todo lo relativo a los suyos y ocultar lo que no consideraran oportuno.

“Mmmm, no es que me haya aclarado mucho las dudas que tengo sobre ella… Seguro que la general Plumaluna tiene algo que ver en este asunto” pensaba dubidativa mientras admiraba la vida nocturna del puerto.

Einir se había presentado la noche anterior en la taberna de Tony… para hacerle encargo. Shindael recordó la situación…

Tras presentarse Einir, se había quedado mirándola. “¿Puedo sentarme y hablar?” le preguntó.

Shindael la escrutaba sin soltar ni un momento el mango de las dagas. Si Tony la había dejado pasar… debía ser de confianza. Tras unos segundos le había respondido:

“Para sentarte conmigo, ábrete la capa. Quiero ver si vas armada”.

Einir asintió y abrió la capa que la tapaba descubriendo su cuerpo. Aparentemente iba desarmada, y efectivamente, había perdido el brazo derecho.

“¿No irás a temer de una manca desarmada verdad?” Le preguntó con una sonrisa en la cara.

Shindael, aceptó que se sentara, haciéndole una señal para que se pusiera enfrente de ella. Einir se sentó grácilmente. Era curioso como a pesar de estar mutilada, seguía siendo ciertamente atractiva.

“Gracias…” respondió. “No quiero molestarte mucho en este retiro particular en este lugar con tu botella… así que iré al grano”

Shindael se lo agradeció mentalmente, aquella intromisión había roto un momento de relax.

“No te FíES DE Ella. QUiEre TU pODEr. ¡MÁtaLA!”

Shindael hizo una mueca de desaprobación con la cabeza. Habían vuelto. Einir la miró y le dijo:

“¿Debo marcharme?”

Shindael negó con la cabeza.

“Habla de una vez” le dijo bruscamente.

Einir se encontró un poco descolocada… pero comenzó a hablar.

“Voy buscando a una sindorei… Tony me ha dicho que seguramente tu podrías ayudarme… se llama Valeera Sanguinar, me ha comentado que erais amigas”.

Shindael sabía que se refería ella conforme estaba diciéndoselo.

“Y ha usado el tiempo verbal correcto. Ya no lo somos.”

"La he buscado por todas partes. En sus escondites de dalaran, en las tabernas que frecuentaba por aquí… cuando descubrí que el dueño de esta taberna había sido amigo suyo en Ventormenta hace años, vine para intentar dar con ella. Pero no hay ni rastro. Sus antiguos camaradas me contaron ciertos rumores… "

“(Vaya, es buena sacando información, la conoce bastante bien). Mucha gente de este mundo la conoce, y las habladurías son eso. Sin embargo, sigo sin poder ayudarte. No sé donde está y ahora mismo soy la persona menos indicada para ayudarte a encontrarla.” respondió Shindael.

Einir se apoyó ligeramente en la mesa, con su único brazo. SHindael se tensó un poco y volvió a colocar las manos sobre sus dagas:

“Es por ello que… quería ofrecerte a tí el encargo que le quería realizar a ella. Tony me ha dicho que eres igual de buena que ella… Puedo garantizarte que se te recompensará bien”

Tony habla demasiado alegremente de mí, pensó… pero no lo haría si no se fiara de ella.

“Te escucho.”

Einir esgrimió una ligera sonrisa.

“Para alguien como tú, va a ser dinero fácil y rápido. Hay una prisionera sindorei encerrada en los calabozos de Boralus. Necesito… información de ella…”

Shindael también se apoyó en la mesa. Se mostraba visiblemente más relajada:

“Soy una asesina, Einir, no una recadera. Vas a tener que darme un buen motivo para hacerlo.”

Einir pensó durante un instante. Finalmente le respondió:

“Ella tiene información sobre alguien de quien me quiero vengar.” Sacó su bolsa de detrás de su cinturón, la puso sobre la mesa para que Shindael no recelara. Con dificultad, buscó algo con su único brazo. Extrajo algo que parecía un papel y se lo mostró a Shindael.

“Este es tu objetivo real… quiero que la mates”.

Shindael cogió aquel papel que resultó ser algo que llamaban “foto” realizada con un invento gnómico llamado selfomatic (o algo así). Cuando vió la imagen, Shindael abrió los ojos en un claro gesto de sorpresa.

Einir notó con satisfacción la sorpresa que había producido en Shindael la foto.

“Me alojo en la posada del mercado de los vientos alisios… piénsatelo y dame una respuesta”. Einir se levantó, le guiñó un ojo y salió de la habitación.

Desde entonces Shindael había estado pensándolo. No se podía creer que hubiera tenido esa suerte. Como agente doble de la alianza, el objetivo de Einir era uno tras el que había ido mucho tiempo… y por el que la alianza le recompensaría bien.

Se levantó, y empezó a correr sobre los tejados.

“Iré a la posada… aceptaré este trabajo…” pensó con determinación…


(Argentsword) #3439

Mientras Night atendía a Menel,ambos hermanos degustaban una cerveza en la posada…
-¿Y bien? Preguntó Soul,¿alguna novedad sobre los nagas?
-Verás,hace poco tuve un “percance” con una daga,o la imagen de la misma,de tiempos del imperio negro…
Al parecer un ente habitaba en ella,y tras diversas situaciones,creo que lo liberé…
-¿Que hiciste,que? Preguntó asombrado el humano.
-Liberé,hermano. Recuerdo que uno de mis perceptores decía,que debes de conocer al enemigo para detenerlo…
-Pero…¡Eso es peligroso,y lo sabes! Si Menel se entera…
-Shhh,a mi amada ni palabra hermano,tiene que descansar,cuidarse,y llevar a término su gestación…

  • Ya,pero…
    -Atiende,una visión de N’zot,o el propio Dios,no lo tengo claro,quiso hacerme un “regalo” del que me deshice,pero eso es lo de menos. Parece que el momento de su advenimiento,está cercano. Así que reune a la familia,e informales de las últimas noticias. Preparaos todos,yo trataré de reunir a más gente dispuesta,y enfrentar la nueva amenaza. Como siempre debemos de permanecer unidos,los unos,y los otros…
    Y por supuesto,a tu cuñada…¡ni media palabra,hermano!
    -Así se hará. Contesto Soul,mientras un rictus de preocupación,se dibujaba en su rostro…

#3440

Al final en esta historia la daga ha pasado por las manos de todos :man_shrugging: