Mareas de venganza.Dos visiones del conflicto


(Menelwie) #4043

Ahora es cuando me sale la vena madre y te digo…hazle tú una elfita a Shivadel, a ver que te responde cuando le digas que quieres que sea dh :stuck_out_tongue:


#4044

Pues no es mala idea, lo pensaré.


(Argentsword) #4045

El paladin sabia que era muy pronto para dejar a Menel en casa,y decidió quedarse toda la semana.
Ser padre era una experiencia increible. Cuando veía a sus pequeños bebes,y a la orgullosa madre…
Aquella mañana,cuando los bañaba,no pudo dejar de sentir algo muy especial. Eran una copia mezclada de cada uno de ellos,tan parecidos,y tan mezclados. Contemplaba de reojo a su amada,estaba cansada,pero orgullosa. El parto habia sido difícil,sin embargo…merecia la pena. Aquellos pequeños eran la demostracion de que el amor,y la esperanza eran factibles en el torturado Azeroth…
Sabia que eran tiempos difíciles,y que las celebraciones en tiempos oscuros,eran algo muy escaso,sin embargo…tomó una decisión en el aquel momento. Aprovechando que los bebes dormían,se aproximó a su amada. Su suegra andaba dando vueltas por la casa,y a pesar de eso,decidió que era el momento.
Se acercó a Menel,y con tono solemne,hincó la rodilla en tierra,un dorado resplandor envolvió al paladín, y con una dulce sonrisa dijo:
-Tengo poco que ofrecerte,aparte de mi persona,pero…
Extrajo de su bolsillo una delicada rosa azul de titanio,tallada en la forja con mucha esquisitez,y que desprendia un brillo azulado
-Meredith Menelwie Bosquensueño,¿quieres casarte conmigo?
Creo que Aldaltih y Estëladiel deben de ser Caminasol Bosquensueño…


(Menelwie) #4046

Menel se quedó sin palabras… A esas alturas había dejado de considerar la idea incluso bromeaba con ella.
Nunca le negaría el apellido de Argent a sus hijos, eran el resultado del amor que se profesaban , de un amor que había pasado muchas dificultades. Ahora se conformaba con vivir un día más a su lado rogando a Elune que hubiera otro.
Sin pensar mucho en lo que hacía se arrodilló frente a él, lo cogió por las manos y lo obligó a levantarse con ella.

  • Siempre y cuando estemos a la misma altura, siempre y cuando compartamos las cosas en la misma medida… Si, me casaré contigo Argentsword Caminasol- respondió Menel abrazándolo.

(Hæyhæ) #4047

Looool ¡Errata garrafal! :rofl::rofl::rofl::rofl: ¡Ese es el viejo verde!


(Menelwie) #4048

Madre Elune lo escribí mientras me ponía el uniforme.
Edito!!!
Esto de estar con la cabeza en las nubes…
Vamos allá que tengo cierre :pensive:
Tu no has visto nada Hae…
Veras cuando lo vea Argent…sword :joy:


(Hæyhæ) #4049

No he visto nada, no xD


(Menelwie) #4050

Jajaja no me lo creo ni yo… Menuda vergüenza :joy:


(Hæyhæ) #4051

¿En qué estarías pensando tú? :laughing:


(Menelwie) #4052

Eso digo yo :thinking:

En el cierre, en que esta semana tengo algo importante que hacer… Y en que me ha pillado tan de imprevisto la petición del paladín que con semejante cacao mental lo raro es que no le haya llamado illidan…:joy::joy::joy:


(Menelwie) #4053

Con lo fácil que hubiera sido decir Si quiero eso me pasa por pensar tanto en que decir :joy:


#4054

Espera Menel que quiero mandar a Karyesus con regalitos para tus niños y para los padres.Seguro que os gustan.


(Menelwie) #4055

Si llegas antes de que Argent… Sword me mate… :joy::roll_eyes:


#4056

Eso intentaré… aunque a él le voy a llevar un súcubo, a ver si se alegra.


(Menelwie) #4057

Jajaja no puedo parar de reírme… Va a ser un turno interesante en el trabajo, voy a ello.
Sed buenos.
PD: Argent querido… Te quiero mucho :heart::heart::heart::heart::heart::heart::heart: :joy:


(Hæyhæ) #4058

Ciao Menel, ¡que se te dé bien!


(Menelwie) #4059

Bueno ya con el cierre terminado(mañana tengo otro pfff)puedo centrarme,más o menos…

Vamos allá,con humor incluido :stuck_out_tongue:


(Menelwie) #4060

-Acabas de llamarme por el nombre de mi hermano amor?-dijo Argent levantando una ceja
-No que va-contestó la sacerdotisa intentando aguantar la risa.
-Menel…-dijo Argent mirándola divertido.
-Han sido los nervios-dijo Menel estallando en carcajadas.
-Sin duda es la petición de matrimonio más rara que he visto en mi longeva vida-dijo Lostariel Bosquensueño apareciendo detrás de ellos.
-Estás hablando con una kaldorei y un sindorei mamá-dijo Menel intentando dejar de reír-nada es “normal” entre nosotros dos.
-Y sin embargo os veo-dijo la alquimista emocionándose- y se que estáis hechos el uno para el otro,me costó entenderte Merith pero al veros ayer dando la vida el uno por el otro si hacía falta,por mis nietos…-Lostariel empezó a llorar.
-Mamá!!-dijo Menel acercándose a consolarla con un abrazo.
-Ya,ya se me pasa-dijo la recién estrenada abuela limpiándose las lágrimas.
Argent carraspeó emocionado.
Menel viendo que su madre se secaba las lágrimas y recuperaba la compostura se acercó de vuelta a su amado y le dijo:
-Si,me casaré contigo Argentsword Caminasol.
-Estás segura de con que hermano te quieres casar?-preguntó el paladín divertido.
-Con el único al que amo-contestó Menel justo antes de besarlo.


#4061

Hême descansaba en su salón principal, tomando una copa de vino y leyendo un viejo tomo sobre magia vil que había tomado prestado de Karyesus. Era bastante interesante, pues hablaba de las distintas formas de invocar demonios y los requisitos y consecuencias de dichas invocaciones. Ahora que lo pensaba, Karyesus había cambiado mucho a lo largo de los años. Al principio de sus estudios como brujo escogió el camino de la Demonología, rama en la que era muy talentoso. Sin embargo, tras varios años tomó el camino de la Aflicción, para después seguir la senda de la Destrucción. En la actualidad, sin embargo, había decidido volver a sus orígenes y seguir de nuevo la senda de la invocación de demonios. Lejos de perder talento por la falta de práctica, incluso se podría decir que ahora era más habilidoso que en sus tiempos mozos como novicio. Quién iba a pensar que aquel joven elfo que apenas podía invocar un diablillo en sus primeros años se convertiría en el Señor Abisal y por tanto uno de los brujos más poderosos de todo Azeroth. Mientras pensaba, súbitamente la puerta se abrió y Shivadel entró dejando una bolsa en la mesa. La seguía de cerca una figura de estatura similar, pero cubierta con una capa gris que ocultaba su rostro, aunque por la complexión y altura debía ser una kaldorei.
-Buenas tardes, Lim.-saludó la nocheterna.- Tengo un regalo para ti.
-¿Ah, sí?-se sorprendió el Illidari.- Pues muchas gracias, ¿dónde está?
-Paciencia… primero tengo que presentaros.-sonrió Shivadel mirando a la kaldorei.
La desconocida retiró la capa y dejó ver unas facciones bastante finas para ser una kaldorei y un pelo níveo casi tan blanco como el de Shivadel. Sus ojos plateados lo miraban con curiosidad, y las marcas bajo sus ojos le daban un aspecto… curioso.
-Soy Anteria Frutoarcano.-dijo la kaldorei.- Soy la her…
-Es mi hermana pequeña.-intervino Shivadel.- Y por tanto tu cuñada.
-Vaya…-dijo Hême sorprendido.- ¿Y cómo es que ha podido entrar en Suramar?
-Verás, Anteria renegó de su pueblo y lleva años trabajando como mercenaria, por lo que no tiene ningún vínculo con la Alianza.-explicó la nocheterna.
Acto seguido ambas hermanas procedieron a contarle la historia, en medio de la cual Shivadel cogió la bolsa y le regaló el anillo que había comprado. Hême, agradecido, escuchó la historia completa, pero aún le quedaba una incógnita sin resolver.
-¿Y qué hacías en Cuna de Invierno, Anteria?- preguntó el Illidari.
-Vivo allí.- respondió Anteria.- Un comerciante goblin se enamoró de mí y me regaló una casa en Vista Eterna. Tras su muerte, fui a ver a Tyrande y Malfurion y los insulté, bastante antes de la quema del árbol, que por cierto agradezco a Sylvanas. De esta manera me fui para siempre de allí y acabé viviendo en Cuna de Invierno.
-Ya veo… siéntete libre de usar la habitación de invitados.-dijo Hême.
La kaldorei asintió y se levantó del sillón para irse a descansar al cuarto de visitas.
Una kaldorei en Cuna de Invierno… se acordó de sus recientes aliados, Argentsword y Menelwie, y también recordó que la sacerdotisa estaba embarazada la última vez que se vieron. A estas alturas ya debía haber dado a luz… o quizá no. Decidió hacerle una visita, pero si los niños habían nacido ya podrían asustarse por su apariencia. Con esto en mente, decidió llamar a Karyesus, que le contestó encantado que iría para allá con regalos para la pareja y para los niños, hubieran nacido o no. Hême apagó el comunicador y lo guardó en su bolsa, para acto seguido seguir leyendo su libro.


Karyesus estaba en el Circo de las Sombras experimentando con unos fluidos que había extraído de un huevo demoníaco que había encontrado en Terrallende cuando recibió la llamada de su hermano Lim. Al escuchar la petición del Illidari, aceptó sin pensarlo dos veces, le gustaban mucho los niños elfos. Eran tan puros… perfectos para los rituales en los que había que invocar demonios cuyos gustos a la hora de comer eran… peculiares. Sin embargo, no tenía intención de hacer nada con los niños de la sacerdotisa y el paladín. Aquel día en el Salón Juego de Manos había sentido una bondad inusitada en la sacerdotisa, y presentía que aquellos niños eran especiales.
Decidió comprar unos regalos para la pareja y también para los niños, aunque no conocía los gustos de ninguno de los cuatro. Sin más tardar, se dispuso a salir del Circo de las Sombras tras guardar sus frascos en su bolsa, pero a medio camino chocó contra un trol que lo miró furibundo. El elfo lo fulminó con la mirada, pero al ver que el intruso no se aminalaba se sorprendió mucho. Era conocido por la mayoría de los brujos, y no precisamente por su buen humor. Llegó a la conclusión de que aquel trol no era un brujo, y no se equivocaba: aquel intruso era un chamán. ¿Qué hacía un chamán en el territorio de los brujos tan despreocupadamente? Lo castigaría.
-Quita de en medio, elfo. Vete a la peluquería.-dijo con una voz cargada de odio.
-Tú eres el único que se va a quitar de en medio.-repuso Karyesus.- Mirlissa…
De pronto un látigo surgió de las sombras y golpeó la clavícula del trol. Una súcubo salió de detrás de una caseta y se acercó al trol lentamente. El trol, distraído, no se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo. Cuando lo hizo, era demasiado tarde.
El chamán intentó conjurar una descarga de relámpagos, pero un manáfago emergió de la penumbra y se lanzó contra el trol, cortando su hechizo y comenzando a absorberle el maná. Antes de que el intruso pudiera reaccionar, un guardia de cólera se acercó por detrás y lo agarró del cuello, apoyando su lanza en el pecho del trol.
-Te dije que perderías.-sonrío Karyesus.- Lath’izak, adelante. Haz tu truco favorito.
El guardia de cólera emitió un sonido parecido a una carcajada y lanzó al trol al aire, para acto seguido balancear su lanza y cortar al trol en varios pedazos. Karyesus, satisfecho, pisoteó el cadáver destrozado del chamán y le dio unas palmaditas en la espalda a su demonio. Tras esto, subió por la cuesta y abrió un portal demoníaco para volver a la Falla Cicatriz del Terror, hogar de su orden: el Consejo de la Cosecha Oscura.
Aquel lugar se había convertido en su hogar de cierta manera, tanto que pasaba la mayor parte del día allí. Pretendía conseguir unos regalos para los niños allí, así que se dirigió a la zona de los manáfagos. Allí encontró lo que buscaba: un huevo moteado con manchas viles, del que nacería un pequeño manáfago con el paso del tiempo. Antes de meterlo en un cofre ornamentado de color negro y verde, realizó unos ajustes para que el manáfago no pudiera succionar magia, asegurando de esta manera la seguridad de la sacerdotisa y los niños. Satisfecho, le dio el cofre a su esclavo Lenguavermis y usó su piedra violácea para volver a Dalaran. Una vez en la ciudad de los magos, se dirigió a la floristería y compró un ramo de flores, mitad celestes y mitad amarillas, simbolizando a Elune y Belore y la unión entre el paladín y la sacerdotisa.
En la joyería cercana, compró un expositor de joyas que brillaba con luz propia, terminado así el regalo de Menelwie. Ahora solo quedaba el paladín. Tenía pinta de estudioso, así que compró un libro de arqueología y otro de pesca y cocina.
Listo. Tenía todos los regalos, así que volvió a Orgrimmar e invocó a su caballo demoníaco para alzar el vuelo hacia Cuna de Invierno. Su hermano le había dicho la localización de la casa, y además le advirtió de los felinos que guardaban la puerta.
Tras unas horas llegó a la casa élfica, y antes de acercarse comprobó su vestimenta. Llevaba su armadura favorita, que recordaba a los antiguos quiraji, de color violáceo y dorado y con esferas de sombras girando en diversas partes. No llevaba casco, aunque varios cristales de alma flotaban a su alrededor como una corona. De su cintura colgaba una espada corta y a su alrededor pululaba una calavera.
-Perfecto.-dijo el brujo avanzando hacia la casa.
Sin embargo, al acercarse, su manáfago Droofum intentó acercarse a los felinos, que gruñeron furiosos tanto al perro demoníaco como al brujo elfo de sangre.
-Buenos días.-gritó el brujo.- ¿Es esta la morada de Argentsword y Menelwie?
Sin más, aguardó una respuesta mientras trataba de calmar a los sables.


(Menelwie) #4062

Menel terminó de darle el pecho a los gemelos.Como siempre Lith,que era la forma cariñosa en la que la sacerdotisa había empezado a llamar a su hija,soltó los gases de manera escandalosa.
-Espero que cuando empiecen a comer sólido deje de eructar así-dijo Menel esperanzada.
Se abrochó la toga y como no parecía que los niños tuvieran mucho sueño se quedó hablándoles y mimándolos.
El gruñido de Nieve y Darna los sorprendió de improvisto.Su madre seguía atareada con la ropa de cama y Argent recogía por casa.
Fue el paladín el que se acercó a abrir.
-¿Es esta la morada de Argentsword y Menelwie?-escuchó la sacerdotisa desde el salón.
En ese momento el sindorei abrió la puerta y se encontró con el brujo.
-Nos conocemos?-preguntó Argent sin tranquilizar de momento a los sables.
-Soy Karyesus,el hermano de Hême-contestó-me ha enviado a veros.
Argent tranquilizó a Darna y Nieve con un gesto y lo hizo pasar.
Menel cogió a sus hijos en brazos de forma protectora y se levantó a recibir al invitado.
-Bienvenido-dijo la sacerdotisa-que te trae hasta aquí?