POSIBLE Final de BfA

Aclara su garganta, coloca el papel en el atril.

Sentíos libres de opinar lo que os dé la gana, ESTE es el verdadero final de BfA:

El cadáver putrefacto de Sylvanas, brillante y rebosante de botín yace por fin a los pies de los jugadores, quienes luchan ansiosamente por saquear esa preciada pieza del nuevo tier que acaba de caer.
Los jugadores de la Alianza se encuentran extasiados tras El Asedio de Orgrimmar 2: Versión Renegados, cadáveres de orcos mag’har y no-muertos por doquier, también goblins; han caído también Geya’rah y Lor’Themar; Gallywix se reserva para El Asedio 3. Han saqueado, matado y aniquilado, todo labrado con perfecta justificación argumental y una perfectamente establecida superioridad moral, y ahora se unen en celebración.

Algunos jugadores de la Horda también se unen a la fiesta: Sylvanas Brisaveloz yace muerta, y a pesar de que el costo ha sido alto, ahora la Horda, sin tantos elfos, no-muertos, nocheterna, goblins y hombres-panda que lo impidan, puede por fin volver a lo que ellos creen es su estado tribal primordial.

Otros procesan el evento con amarga resignación, contentos únicamente porque la sangría de personajes en la Horda por fin cesa. Aún se oye a algunos fans de Sylvanas en la lejanía, exigiendo sangre de la Alianza, pero la mayor parte de jugadores ya han tenido suficiente, solo quieren olvidar.

Anduin convoca a los ciudadanos de Orgrimmar. Está decidido a hablar con ellos, a decirles que su opresora se halla muerta y que la espiral de muerte y destrucción ha acabado, ahora son libres. Se presenta ante él el momento por el cual ha luchado toda su vida: una misión por la paz, una victoria justa contra un enemigo realmente malvado, rematada con lo que será la madre de todas las reprimendas morales. Es un buen día para ser rey. Un buen día para el Niño Rey. Al tiempo que su melodiosa voz comienza a inundar las silenciosas calles de Orgrimmar, una voz interruptora se escucha. La voz de Tyrande.

“Arrasad la ciudad. Quemadla hasta sus cimientos, hasta que solo queden cenizas. No dejéis nada”.

En shock, Anduin se gira hacia Tyrande. Esto no es lo que el nene quiere. Tal acción solo sembraría odio, perpetuaría diferencias -el poderío militar de la Horda ya ha sido reducido a absolutamente nada. No es necesario esto. Solo quedan civiles y jugadores. Pero Tyrande rehúsa. Su árbol ha sido destruido por estos monstruos -ahora es el Avatar de la Venganza. Sería simplemente intolerable rechazar tan favorable situación a cambio de una retirada pacífica ordenada por un Brad Pitt de 18 años, solo para esperar a que los orcos rehagan su armada y vuelvan a atacar los bosques de nuevo. El pueblo de Ventormenta vive al otro lado del mar, pero el de Tyrande se encuentra puerta con puerta con sus violentos vecinos. No existe excusa que pueda perdonarlos esta vez. No parará hasta que la seguridad de su pueblo sea asegurada de una vez por todas. No existe otra opción.

Anduin le ruega que lo reconsidere. Las tropas esperan, ansiosas. Sus órdenes no están claras. Un contingente kaldorei se moviliza y prende en llamas un edificio, iniciando la siega. Anduin se halla paralizado por la indecisión, pero en un golpe de valentía ordena a las tropas que paren la locura. Tyrande lo confronta.

El jugador de la Alianza debe elegir.

Unirse a Tyrande. La Horda no puede ser perdonada esta vez. La única manera de asegurar la paz de futuras generaciones es acabar con ellos de una vez por todas. A pesar de que algunos de ellos puedan declarar ignorancia,o que solo seguían órdenes, todos son cómplices de los crímenes de esta guerra, y deben pagar.

O…

Unirse a Anduin. El Alto Rey tiene razón. La fuerza militar de la Horda es ahora inexistente. No constituyen una amenaza, solo quedan civiles y jugadores. Probablemente Magni necesite curar el planeta, y los susurros de los Dioses Antiguos se acercan. Hay que dejar las ansias de sangre para otro día, y unirse de nuevo contra el enésimo mal mayor venidero.

Aunque Anduin consigue controlar a su ejército, Tyrande explota en ira, llevándose a su armada kaldorei y a los elfos del vacío -incluyendo Alleria- con ella. Genn también parte, entre lágrimas.
Puede oír los murmullos entre sus propias filas. No todos sus soldados están en desacuerdo con Tyrande. De cualquier manera, Anduin asegura Orgrimmar, coloca guardias en las murallas, enanos en el cielo, y se traslada hacia su recién establecido campamento al sur de la ciudad, frente al río.

Un par de días pasan. Los ataques esporádicos de los elfos a las murallas se suceden, y noticias sobre desertores que parten hacia Vallefresno llegan a oídos de Anduin. Kultiranos, huargen, y sobre todo enanos hierro negro parten hacia el bosque. Una partida de orcos huérfanos protegidos por monjes pandaren del Shadopan llegan a las puertas de Orgrimmar: los niños asesinados, veneno elfo en sus pálidos cuerpos. Anduin no puede permitir tal masacre. Si Tyrande quiere guerra, habrá guerra.

Quizá por primera vez en su vida, Anduin deberá sufrir si quiere defender sus ideales. La Alianza defenderá Orgrimmar de la venganza kaldorei. La incomodidad plaga sus filas: a pocos les gustan los orcos, y aún menos están decididos a luchar contra sus aliados elfos por defenderlos. Aún así, la Alianza partirá hacia Vallefresno.
Esta es la orden de su rey, y la traición pesará sobre sus hombros de no cumplirse.

Una primera refriega se produce en un recién construido fuerte elfo a los pies del río. Un anciano Cringris, destrozado por la guerra, se derrumba ante Anduin. Lo ha perdido todo: a su hijo, a su pueblo, y trató con todas sus fuerzas de luchar contra la Horda a la cual odió, a pesar de la radicalicación de Tyrande. Pero ya no. “Esperaba que tu la pararas”, clama Genn, refiriéndose a Tyrande.

Así empieza La Venganza de la Reina de Elune, el último parche de World of Warcraft: Battle for Azeroth.

Nuevas misiones del mundo se abrirán en Vallefresno, Los Baldíos del Norte, Azshara y El Valle de la Sabiduría de Orgrimmar.
Los jugadores que se unieron a Tyrande recibirán misiones basadas en asesinar a ciudadanos de Orgrimmar, destruir sus edificios o volverla inhabitable, destruyendo toda vida a través de raíces y parras druídicas y ardiente fuego lunar, además de dañar el río, los peces, y los animales.

Por otro lado, los jugadores de la Alianza que se unieron a Anduin (y los jugadores de la Horda) recibirán misiones de defensa de la ciudad ante elfos psicópatas, huargens pirómanos y antárboles asesinos sedientos de sangre.
Los jugadores que se aliaron con Tyrande recibirán un debuff, “ensangrentado”, que servirá como moneda, permanente y canjeable, que se acumulará cada vez que el jugador asesine a un miembro de la Horda o de la Alianza ahora defendiendo Orgrimmar. Los jugadores que vayan acumulando el debuff irán recibiendo crecientes y progresivos susurros, así como alaridos de sus víctimas, y en última instancia reprimendas morales en forma de monólogos dentro de su cabeza.

Los líderes de la Alianza se encontrarán divididos:los huargen en su mayoría seguirán a Tyrande en un primer momento, incluso luego de la deserción de Genn. Velen y sus draeneis seguirán ciegamente a Anduin, y defenderán la ciudad. Los enanos, exceptuando hierro negro, también lo harán. Jaina, siguiendo su bipolaridad, decidirá defender a aquellos que una vez hicieron explotar su ciudad. Los gnomos quedarán en un término medio, y aunque seguirán a Anduin, no colaborarán en la defensa de la ciudad.

Malfurion se convertirá en el perrito faldero y mascota de Tyrande, apareciendo en muchos de los frentes, incluso aunque esto suponga una consecución temporal ilógica. Mientras tanto, los jugadores de la Alianza verán como Magni pierde sus poderes, ahora que Azeroth lo ha abandonado, y desaparecerá. En su lugar, seguirán a un Colmillosaurio resurgido de sus cenizas, ahora neutral, que les llevará por el mundo a hacer misiones para salvar al planeta, y a la Horda.

Con el avance de la historia, Vallefresno y Costa Oscura se convertirán en El Sobrecrecimiento, un sistema de defensa natural sumido en una noche perpetua, producido a través del espíritu de druidas torturados por la propia Elune a través de la misma Tyrande. Anduin tratará de hablar con Tyrande con el objetivo de parar esta locura, pero se encontrará en cambio con el cadáver de su padre, Varian, ahora con medio cuerpo de ciervo por haber sido resucitado por Tyrande mediante la fusión de su alma con la de un torturado Cenarius. Tyrande tratará de manipular a Varian, lo torturará en cuerpo y alma hasta que Genn, ahora como agente doble, lo libere. Una vez padre e hijo reunidos de nuevo, el nuevo Varian convencerá a su hijo para ir a la guerra, y con la ayuda de los aventureros de la Horda y la Alianza, poner fin al reinado de terror de Tyrande.

Bienvenido a El Sobrecrecimiento: la última raid de Bfa, que incluye como enemigos notables a legiones enteras de centinelas elfas sedientas de sangre, de todas las clases y colores, algunas de ellas infundidas por los oscuros rituales de Elune, así como celadoras y un boss de lo más especial -Maiev. Las aberraciones naturales de los druidas oscuros de Tyrande cerrarán el paso a cualquier invasor, sin importar de quién se trate. En la costa, elfos del vacío golpearán a los héroes con sus tentáculos. Valiéndose de magia del vacíi, Alleria resucitará a su hermana caída, Sylvanas, y ambas lucharán contra los nobles aventureros. Los enanos hierro negro invocarán a Ragnaros una vez más, al cual tendremos que vencer una tercera vez, para su total humillación. Una vez superados los primeros bosses en Vallefresno, entraremos en Costa Oscura, donde aparecerá flora y fauna torturada hasta puntos inhumanos, manipulada para asimilar y emplear la peste liberada por los renegados como arma contra aquellos que osen adentrarse en el corazón del Sobrecrecimiento. Anduin, Varian y su aliados deberán adentrarse en este infierno verde y enfrentarse cara a cara con la Guerrera de la Noche en persona y detener así la masacre, sin importar el coste.
Tyrande los esperará sentada en su trono de piedra frente a la Gran Sala, en las Raíces de Nordrassil, ahora un gigantesco y sobrio templo lleno de druidas torturados, cuerpos orcos empalados, y ardientes haces de luz de luna por cada ventanal.

Pero qué pasará con los jugadores que decidieron aliarse con Tyrande? Bien… cuando Anduin haga su último movimiento, se encontrarán a ellos mismos aturdidos a orillas del río que marca el límite entre Orgrimmar y el Sobrecrecimiento. Un grupo de sacerdotes y paladines encontrará al jugador, que despertará en la Catedral de la Luz. Allí el espíritu del mismísimo Uther aparecerá y le contará al jugador que los susurros de Tyrande calaron profundo en su mente, manipulándola, sin embargo, la Luz lo ha purificado, y ahora ya está listo para enfrentarse a la Suma Reina Sacerdotisa en el Sobrecrecimiento. Vamos, tu Rey te necesita: hay bosses que matar, botín que lotear, y líderes raciales a los que asesinar.

En cuanto a la Horda… bueno, es hora de disfrutar de la pasividad, relajarse y ver desde la tranquilidad cómo los foros arden.

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Estas cosas no se pueden publicar por la noche, ahora no podré dormir. :weary::sob:

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Estoy terminándolo aún, atento al plot twist hehe

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Pues eso depende de cómo sea, juego ambas facciones, así que aunque gane en uno, perderé en el otro :rofl:

Sea como sea a Bob no se le toca. :angry:

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Ufff no me toques a Lor’themar por dios !!! :frowning:

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Demasiado bonito para ser verdad .. :frowning:

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Mis condolencias para los fans de Bob, yo también me identifico con la causa, no obstante estos son los spoilers que tenemos, no los que merecemos.

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Me molaba la parte de menos elfos, nocheeternas y furros, por lo demás no se yo…

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He leído hasta aquí. Eso no tiene sentido. Los nelfos jamás harían eso, no son el jugador tauren druida xD

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Es parte de la ironía del post, my friend

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Recuerdas la transición de Arthas pre y post Agonía de escarcha? El sermón sobre igualdad de Garrosh en Sierra Espolón, antes de convertirse en tirano racista? El tratamiento de Illidan y Kael Thas como villanos en TBC? Teniendo en cuenta que todo esto lo ha hecho Blizzard, tampoco parece tan descabellado

Veo adonde quieres llegar.

Pero estas pidiéndole demasiado a cierta gente.

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Dentro de 3 expansiones, los furros dominarán el mundo. No hay nada que hacer

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World Of Alliance. Dos facciones, ambas de azul. El sueño húmedo de todo main paladin, con una opción alternativa para humanos verdes, pandaren o elfos de sangre, que, por fin, tras muchos años, podrán salir del armario en el que ellos mismos se metieron y lucir los colores de su bienamada Alianza.

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Voy a pensar que esto es un hilo en plan coña y no te voy a reportar.

Obviamente es un hilo en plan coña

Lo decía por si acaso, yo de inicio me lo he tomado a coña, pero hay mucho espécimen por ahí suelto, por eso digo. Sólo por si acaso.

Quiero que ese Varian sea mi montura…
AHORA

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Todo era un sueño cual resines, Voljin sigue siendo warchief, varian sigue siendo rey. El que palmó en lugar de Voljin es Varok y al que hizo cenizas Guldan es Genn.

Jaina, Sylvanas y Tyrande hacen un 3io en Teldrassil y no hay mas artefactos, ni AP, ni Azerita en vinagre.

PD: Y no me compré el barco con los 6 meses.

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No puedo evitar pensar mal con esto :neutral_face:

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